lunes, 22 de enero de 2018

PROVECHO DE LA DEVOCIÓN A LAS ALMAS DEL PURGATORIO


          En LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO dedicamos el día Lunes a orar de manera especial por nuestros difuntos, aquellas Benditas Almas que están a la espera de alcanzar el Paraíso mientras se purifican de sus faltas terrenales en el Purgatorio.

          Mientras permanezcan en aquél estado, nada pueden hacer para ganar méritos para su liberación, por lo que son mendigas y demandantes de nuestras oraciones y sacrificios por Ellas. A rezar por los Difuntos nos obliga el primer Mandamiento, "...y al prójimo como a tí mismo".

          La gratitud de las Almas liberadas es infinita, pues de aquella Cárcel de Amor que es el Purgatorio, tan sólo se sale para ir recto al Cielo, donde serán compañeras de los Santos y demás bienaventurados, a los cuales se unirán para interceder a su vez por nosotros.




          Para conseguir muchos favores, según Santa Catalina de Bolonia, suele ser más poderosa la intercesión de un Alma del Purgatorio que la de los Bienaventurados del Cielo.

          Cuando se ruega a un Alma del Purgatorio suplicándole una gracia, son dos los beneficiados: el mortal, que consigue lo que ha pedido, y el Alma que purgaba, pasa a ser un ciudadano más del Cielo.

          En el Purgatorio hay Almas tan santas como en el Cielo. La santidad se basa en el aumento de gracia y de ésta nacen las virtudes; muchas de esas almas acaudalaron más gracia y virtud que muchos Bienaventurados, por los que son más gratos a los ojos de Dios.

          Dios desea con vehemencia la libertad de las Almas del Purgatorio, ya que son redimidas con el precio de la Sangre de Su Hijo. Seamos corredentores con Jesús, cooperando con Él en la salvación de esas almas que esperan nuestras oraciones y sacrificios para gozar eternamente de Dios.





PRÁCTICA 
para alivio y liberación de las Almas del Purgatorio


      - Ofrece en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio todos los inconvenientes, molestias, contradicciones que puedas padecer hoy, así como todas las indulgencias que logres a través de oraciones u otros actos de piedad (usar agua bendita, besar el escapulario...)

      - Si tienes la gracia de asistir hoy a la Santa Misa, no dejes de encomendar en ante el Altar a aquellas Almas que están en el Purgatorio por las que mayor obligación tengas, familiares, amigos, personas a las que diste un mal ejemplo...

      - No puedes dejar de rezar el Santo Rosario hoy lunes, pidiendo a la Virgen Nuestra Señora que se apiade de aquellas Santas Almas que ya nada pueden hacer por salir del Purgatorio, pues dependen de continuo de nuestras oraciones.





         

domingo, 21 de enero de 2018

EN EL ANIVERSARIO DE LUIS XVI




           Tal día como hoy, hace 225 años, en 1793 era martirizado por la Revolución, Su Majestad Cristianísima Luis XVI ‘El Benéfico’, Rey de Francia y Navarra; contaba en ese momento 38 años de vida y 18 de reinado.

          "Dejo mi alma a Dios, mi Creador, y le ruego recibirla en Su Misericordia, no juzgarla por sus méritos, sino por los de Nuestro Señor Jesucristo, quien se ofreció en sacrificio a Dios Su Padre por nosotros los hombres, por más indignos que fuésemos y yo en primer lugar.

          Muero en la unión de nuestra Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que detenta sus poderes por una sucesión inintenumpida de San Pedro a quien Jesucristo los había confiado...

(Del Testamento de Luis XVI)



"LA JACULATORIA DE HOY" por el Padre Nieto


      LAS JACULATORIAS son oraciones breves, piropos, alabanzas o peticiones, dedicadas a Dios Todopoderoso, a Nuestra Señora y en ocasiones, a los Santos y Ángeles; a lo largo de la Historia de la Iglesia, han servido para enfervorizar a los tibios y perfeccionar a los devotos. Frente a aquellos modernistas (neo protestantes) que atacan las oraciones repetitivas, tenemos EL EJEMPLO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO durante la Oración y Agonía en Getsemaní:

 "Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras
Evangelio de San Mateo, capítulo 26, versículo 39.

          También encontramos otros ejemplos de oración insistente en la Sagrada Escritura, entre los cuales destacamos estas tres citas:

     "Noche y día le pedimos insistentemente poder ver vuestro rostro y completar lo que falta a vuestra fe." -I Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, capítulo 3, versículo 10.

     "Elías era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses." Apóstol Santiago, cap. 5, vers. 17.

     "...y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?" Evangelio de San Lucas, cap. 18, vers. 7.






DESDE EL PÚLPITO: LA RECTA INTENCIÓN HACE LA DIFERENCIA




          ¿Aunque uno sea un pecador, con sólo la devoción a la Madre de Dios puede alcanzar la salvación eterna? 

          1º Sí, con una condición: recta intención.- Que el pecador se arrepienta de su pecado, que lo deteste y busque la gracia, el auxilio, el consuelo en la Bendita Madre de Dios; de tal suerte, que el pecador que quiere ser bueno y santo, pero dada su debilidad, su poca virtud, vuelve a caer en el mismo pecado que detesta, que no desea cometer, porque no tiene la fuerza suficiente para vivir en santidad. Siempre con recta intención haciendo todo lo que está de su parte por abandonar el pecado, aunque su debilidad le impidan lograr su santos deseos.

     1.1. Es el pecador arrepentido que con un corazón contrito y humillado, con recta intención, clama a la Santísima Virgen María, pidiendo el milagro de alcanzar la bienaventuranza eterna, el vencimiento de su pecado. Definitivamente con estas disposiciones alcanzará con el favor de Dios y de María Santísima la salvación eterna.

     1.2. "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, 'El Secreto del Rosario'.

No, cuando hay dolo, mala intención

          Cuando en la devoción a la Santísima Virgen María se aparenta al exterior devoción sincera, pero en lo secreto del corazón no esta arrepentido, tiene la firme resolución y propósito de seguir cometiendo su pecado [sin ningún propósito de enmienda] esperando la salvación con sólo la devoción exterior; eso sería reprobable, por el dolo o mala intención.

     2.1. "Los devotos presuntuosos son pecadores entregados a sus pasiones, o amadores del mundo que, bajo el hermoso nombre de cristianos y de devotos de la Santísima Virgen, ocultan el orgullo, o la avaricia, o la impureza, o la embriaguez, o la cólera, o el perjurio, o la maledicencia, o la injusticia, etc.; que duermen tranquilos en sus malos hábitos, SIN HACERSE MUCHA VIOLENCIA PARA CORREGIRSE, con el pretexto de que son devotos de María... dicen que Dios es bueno y misericordioso; que no nos ha hecho para condenarnos; que no hay hombre que no peque; que no morirán sin confesión." San Luis María G. de Montfort, 'La verdadera devoción a María', No. 97. 

     2.2. El problema queridos hermanos, surge cuando no hay recta intención, cuando se presenta una pereza espiritual [no hacer lo que deben hacer].

     2.3. Un ejemplo muy práctico: un mal católico afiliado a la secta condenada de los masones, acostumbrado a tener amistades que maquinan contra la Iglesia, frecuenta casas de pecado, vive de la usura, habilidoso en las mentiras, en el robo; un día teme por su salvación eterna, se hace "devoto" de la Santísima Virgen María, pero no detesta sus pecados, no se aparta de las malas compañías, continúa tranquilamente visitando las casa de pecado y demás prácticas malas. ¿Tiene recta intención? Debe hacer lo que esta de su parte: apartarse de las ocasiones de pecado, desterrar de su vida lo que habitualmente hacía y combatir constantemente por un verdadero cambio de vida. Nota: En ese camino de resolución, de cambio y de hacer lo suyo, puede tener caídas -cierto- pero es manifiesta su decisión al cortar de tajo y hacer lo que está de su parte.





La Verdadera Devoción 

   [Escribo el siguiente texto del libro de San Luis María G. de Montfort, 'La verdadera devoción a María' parte resumida del no. 106 - 111.]

     3.1. La Verdadera Devoción es interior, nace del espíritu y del corazón; y proviene de la estima que se hace de la Santísima Virgen y del amor que se le profesa. 

     3.2. La Verdadera Devoción es tierna, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la del niño en su cariñosa madre. Ella hace que el alma recurra a María en todas sus necesidades de cuerpo y de espíritu, con mucha sencillez, confianza y ternura; que implore la ayuda de su celestial Madre en todos los tiempos, en todos los lugares y en todas las cosas. 

     3.3. La Verdadera Devoción es santa, hace que el alma evite el pecado e imite las virtudes de la Santísima Virgen. 

     3.4. La Verdadera Devoción es constante, consolida el alma en el bien y hace que no abandone fácilmente sus practicas de devoción; le da ánimo para que se oponga al mundo en sus modas y en sus máximas; a la carne, en sus tedios y embates de sus pasiones, y al diablo en sus tentaciones; de modo que una persona verdaderamente devota de la Virgen no es inconstante, melancólica, escrupulosa ni tímida. Y no quiere esto decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo sensible de su devoción; sino que, SI CAE, SE VUELVE A LEVANTAR TENDIENDO LA MANO A SU BONDADOSA MADRE, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desazona por ello; porque el justo y el devoto fiel e María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo. 

     3.5. La Verdadera Devoción es desinteresada, inspira al alma que no se busque a sí propia, sino solo a Dios en Su Santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta Augusta Reina por espíritu de lucro o de interés, ni por su bien, ya temporal, ya eterno, del cuerpo o del alma, sino únicamente porque Ella merece ser servida y Dios solo en Ella.

         La verdad debe impulsarnos a trabajar por ser verdaderos devotos de la Santísima Virgen María; ruégote encarecidamente hermano católico, que emprendas este camino de santidad, implorando la gracia de conversión, estudiando y sobre todo haciendo lo que está de tu parte. 

         Dios te bendiga.





sábado, 20 de enero de 2018

NUESTRA SEÑORA Y SU MENSAJE EN GARABANDAL. Parte 3




LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA ADVIRTIÓ DE LA APOSTASÍA
en la aldea de San Sebastián de Garabandal


GARABANDAL, CONTINUACIÓN DE FÁTIMA

          El pasado 16 de Diciembre, a través de estos pequeños artículos en defensa de las Apariciones de Nuestra Señora en Garabandal, comencé a escribir sobre la Tercera Parte del Secreto de Fátima, que debió haberse revelado a más tardar en 1960, tal y como la Virgen indicara a Sor Lucía, la única superviviente de las Apariciones.

          Para la Bendita Providencia, no existen casualidades, sino causalidades: todo está ordenado con el fin de que sea siempre hecha la Voluntad Santa de Dios, aunque en casi todas esos trances, no somos capaces de comprender y mucho menos apreciar las gracias que el Señor derrama en nuestras almas en momentos difíciles.

          Estoy convencido que aquella negativa de Juan XXIII de dar a conocer el Tercer Secreto de Fátima en 1960, vino a ser contrarrestada en la humilde pero piadosa aldea de San Sebastián de Garabandal en 1961.

          En palabras de Sor Lucía en 1957, “La Santísima Virgen está muy triste, pues nadie le da ninguna importancia a Su Mensaje ... Ni los buenos ni los malos ... Por esobasándonos en el "secretismo" de Roma hasta el año 2000 y las múltiples y razonables dudas de la veracidad del supuesto escrito de Sor Lucía, no creemos que fuese en realidad leído "el Tercer Secreto", sino que simplemente fue sustituido o modificado,  imitando burdamente la escritura de la vidente Sor Lucía.

          Cuando en 1957, Monseñor Venancio, Obispo auxiliar de Leiria-Fátima, tuvo en sus manos el sobre que contenía el Secreto escrito por Sor Lucía, pudo distinguir entonces a contraluz la existencia de una sola hoja de entre veinte y veintiséis renglones que nada tiene que ver con las cuatro páginas de más de sesenta líneas dadas a conocer en el año 2000. (1)

EL PEDIDO DE LA VIRGEN, IGNORADO 

          Ninguno de los que ocuparon el Trono de San Pedro, Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I... atendieron la súplica de Nuestra Señora de revelar Sus advertencias en 1960... y no fue hasta casi los últimos años de Juan Pablo II que no decidieron a hacer pública la Tercera Parte del Secreto de Fátima en el año 2000. Pero, ¿qué era tan grave en ese Secreto para que todos lo ignoraran?. Si nos atenemos al texto difundido por Roma, se nos narra el asesinato de un Papa... situación que no se ha dado, por más que aseguren que se refería a Juan Pablo II, el cual fue herido, pero no asesinado, como aseguraba el supuesto "Secreto de Fátima" leído por Angelo Sodano en 2000.

         Tal vez, ¿se ocultó el Secreto porque hablaba de realidades incómodas?. Si de veras el Tercer Secreto en nada comprometía la Fe Católica y se trataba de una profecía, ¿por qué no lo dieron a conocer en su momento y así todos comprobar en su cumplimiento la veracidad de las Apariciones de la Virgen en Fátima, como ya ocurriera con los otros dos secretos, referentes a las dos Guerras Mundiales?. 

          Negarse atender el pedido de Nuestra Señora que el Tercer Secreto fuese leído en 1960 es un pecado gravísimo del que el Señor demandará a cuantos trataron de silenciar la voz del Cielo, como neo fariseos que "matan a sus profetas y apedrean a quienes le son enviados".(2)




EL "CONCILIO" DE LA APOSTASÍA

          Ante la pasividad de las "Autoridades" romanas, la voz de Nuestra Señora no podía perderse; así lo hemos comprobado en los últimos dos siglos, desde la manifestación de la Medalla Milagrosa, La Salette, Lourdes, Pontmail, Fátima, Ezkioga... ejemplos todos ellos del llamado a la oración sincera y a la conversión de costumbres; una y otra vez la Virgen se manifestó a los más inocentes, a los niños, avisándoles de la deriva de la humanidad.

           Por más que los creyentes "escépticos" critiquen las apariciones de la Virgen y las tachen de "superchería" o "histerismo", comprobamos cómo en los lugares donde la Virgen se manifestó (Francia, Suiza, Alemania, España) para advertir del riesgo de olvidar la Fe de siempre, han caído en su mayoría en la impiedad y en la apostasía, como mucho, viven una fe "hecha a la medida" de sus necesidades. Veamos tras todas estas apariciones celestiales, el Corazón maternal de la Virgen, que advierte y avisa a sus hijos.

          No pocas han sido las conjeturas que se han realizado acerca del contenido del Tercer Secreto de Fátima, pero puedo concluir que los testimonios más fiables, los de aquellos privilegiados que pudieron leerlo, apuntan a una misma circunstancia: el Secreto de Fátima advertía de la Apostasía en la Iglesia.

          Entre otros, destaca el testimonio por escrito -mediante una carta personal- del Cardenal Mario Ciappi, teólogo personal del Papa Pío XII: «En el Tercer Secreto se predice, entre otras cosas, que la Gran Apostasía en la Iglesia empezará en lo alto». Entendamos "en lo alto" por la cúspide, la Jerarquía misma, que mediante la pérdida de la Verdadera Fe Católica, llevaría a millones de almas a vivir como si Dios no existiese.

         Esa advertencia celestial, debió haberse manifestado desde Roma en 1960, cuando ya se estaba "cocinando" el Concilio "Revolucionario"; el silencio y la negativa de dar a conocer el Tercer Secreto, no impidieron a la Virgen Santísima manifestar en Garabandal en 1961, la profética denuncia -seguramente la misma advertencia que contenía el Secreto de Fátima- que muchos sacerdotes van "por el camino de perdición y con ellos llevan a muchas más almas..."

          Acaso, ¿no es justamente esa la debacle ocurrida en la Roma tras el "Concilio"?,  ¿dónde está la Primavera Eclesial?, ¿están llenas las parroquias?, ¿ha aumentado el número de matrimonios, bautismos,?, ¿ves que crezca el número de almas que se entregan a la vida religiosa o al estado sacerdotal?. 

          En San Sebastián de Garabandal, el Mensaje de la Virgen no deja dudas, pues no advierte, no avisa: sentencia que los sacerdotes se han desviado del camino, muchos, no unos pocos, y lo peor, que "con ellos llevan a muchas más almas". Nótese que Nuestra Señora culpa directamente al clero de la pérdida de almas, como lo acusa también de que a la Eucaristía "cada vez se la da menos importancia"; no podemos exigir respeto y amor a Jesús Sacramentado cuando los propios sacerdotes no lo profesan. Esa es la Apostasía, la distancia, el alejamiento contumaz de la Fe de Siempre y la Doctrina Católica que por 2000 años profesó Roma y que fue tergiversada -cuando no diluída- en el "Vaticano II".


NOTAS:

          1- Para mayor información sobre la cuestión del verdadero Secreto de Fátima recomendamos la lectura del libro "El Secreto mejor guardado de Fátima", del periodista y escritor José María Zabala. Editorial Planeta, 2017. 352 páginas. ISBN: 978-84-9998-566-4.

          2- Evangelio de San Mateo, capítulo 23, versículo 37: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!"

    



SAN FABIÁN PAPA Y SAN SEBASTIÁN, MÁRTIRES




SAN FABIÁN, PAPA

     El historiador Eusebio cuenta que al morir el Papa San Antero, el clero de Roma se reunió junto con los fieles creyentes, para elegir al nuevo Papa, y que estando allí reunidos, vieron descender una paloma sobre la cabeza de Fabián. No habían pensado elegirlo a él porque todavía no era sacerdote. Pero ante esta señal, lo eligieron, y fue ordenado sacerdote y consagrado obispo. San Cipriano dijo de él: "Fue un hombre muy santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran pureza de su vida". El Emperador Decio ordenó en el 250 una terrible persecución contra los cristianos y al primero que mandó matar fue al Papa San Fabián.

     Debido al crecimiento de Roma dividió la ciudad en siete distritos poniendo a cargo de cada uno de ellos a un diácono para su gobierno y administración. Consagró a varios obispos, entre ellos a San Dionisio de París al que envió a misionar las Galias, y según la tradición, Fabián instituyó las cuatro órdenes menores. Estableció que todos los años el Jueves Santo fuese renovado el Santo Crisma y que se quemara el del año anterior. También reguló que el Santo Crisma debería prepararse con aceite mezclado con bálsamo.

     San Fabián murió mártir el 20 de enero de 250, bajo la persecución de Decio y fue enterrado en la catacumba de San Calixto.



SAN SEBASTIÁN, SOLDADO


     Se dice de él que entró a la vida militar, alrededor del año 300, para poder ayudar a los cristianos que estaban prisioneros. Una vez un mártir estaba para desanimarse a causa de las lágrimas de sus familiares, pero el militar Sebastián lo animó a ofrecer su vida por Jesucristo, y así aquel creyente obtuvo el glorioso martirio. Dicen los antiguos documentos que Sebastián era Capitán de la Guardia en el Palacio Imperial en Roma, y aprovechaba ese cargo para ayudar lo más posible a los cristianos perseguidos.

     Pero un día lo denunciaron ante el Emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y lo puso ante la siguiente disyuntiva: o dejar de ser cristiano y entonces ser ascendido en el ejército, o si persistía en seguir creyendo en Cristo ser degradado de sus cargos y ser martirizado. Sebastián declaró que sería seguidor de Cristo hasta el último momento de su vida, y entonces por orden del Emperador fue atravesado a flechazos. En Roma le levantaron desde muy antiguos tiempos una basílica en su honor. 




viernes, 19 de enero de 2018

MARCELO SPÍNOLA: EL OBISPO MENDIGO


HIJO DE MARQUÉS Y TERCIARIO FRANCISCANO; FUNDADOR

          Marcelo Rafael José María de los Dolores Hilario Spínola y Maestre, nació en una familia muy católica en San Fernando, Cádiz, el 14 de Enero de 1835. Pasó la infancia siguiendo los traslados de su padre, el Marqués de Spínola: Motril, Valencia, Huelva, Sanlúcar de Barrameda y Sevilla. Se doctoró en Jurisprudencia en 1856, año en que la familia se trasladó a Huelva.

          Aquí el joven abrió su oficina legal haciéndose notar por sus servicios gratuitos en el campo legal a los pobres. Dejada la profesión, como ya lo había hecho el abogado napolitano San Alfonso María de Ligorio en 1723, entró al Seminario de Sevilla y recibió la ordenación sacerdotal en 1864.

          Como capellán en Sanlúcar de Barrameda y luego como Párroco de San Lorenzo en Sevilla, demostró un gran celo pastoral y dedicó su mejor tiempo sobre todo al ministerio de la reconciliación.

          Nombrado en 1879 canónigo de la Catedral de Sevilla, el 6 de Febrero de 1881 fue elegido Obispo auxiliar de la misma Arquidiócesis. Promovido Obispo de Coria-Cáceres en 1884, desarrolló allí un intenso apostolado entre los últimos. Entre otras visitó la zona más deprimida de España, Las Hurdes, situada en su Diócesis y con Celia Méndez y Delgado fundó la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón.




         
NO HAY DINERO PARA FIESTAS

           Trasladado a la Diócesis de Málaga en 1886, le indican a su llegada que según el protocolo, debía corresponder con una invitación en Palacio a la gente que le había obsequiado y recibido a su llegada a la Diócesis. Enterado de lo que costaría la fiesta respondió: " ¡Ni pensarlo! Lo siento mucho pero cantidad semejante no puedo gastarla en fiestas, pertenece a los pobres”. Diez años más tarde pasó a ser Arzobispo de Sevilla.

          Su inquietud le llevó a visitar todos los pueblos de la diócesis en acción pastoral en unos tiempos con malas comunicaciones y a lomos de un mulo. Además, también acudía a la cárcel y los hospitales a consolar a los que estaban allí.

EL OBISPO MENDIGO

      Cuando fue trasladado como Arzobispo a Sevilla, pidió limosna de puerta en puerta, para los que sufrían el hambre, hasta el extremo, a causa de una sequía sin precedentes. Cuando quisieron condecorarlo, no lo aceptó y contestó sencillamente: ”No he hecho más que cumplir con mi deber de Obispo”.

     En el Consistorio de 11 de Diciembre de 1905, San Pío X lo creó Cardenal. El 31 de Diciembre de ese mismo año, el Rey de España, Alfonso XIII, le impuso la birreta cardenalicia.

          Su frágil cuerpo se resiente de tanta actividad, y así, al regreso de la bendición del Santuario de la Virgen de Regla, en Chipiona, muere, el 19 de Enero de 1906, a los 71 años, dejando a los sevillanos con la sensación de que ha fallecido un hombre santo.





SANTO VIACRUCIS, "JESÚS ES AYUDADO A LLEVAR LA CRUZ POR EL CIRENEO", por el Doctor Plinio Corrêa de Oliveira


   Siguiendo el esquema de piedad de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO, dedicamos este día viernes al Sacratísimo Corazón de Jesús y a meditar en reparación al Mismo Corazón, los sufrimientos que padeció Nuestro Señor en Su Dolorosa Pasión.

   Un sencillo método, para aquellos que se inician en esta necesaria devoción o para aquellos que carecen de mucho tiempo, es centrarnos en una de las Estaciones del Santo Viacrucis, si bien siempre será lo ideal rezarlo completo, para poder lucrar las indulgencias que lleva concedidas.



     ¿Quién era este Simón? ¿Qué se sabe de él, sino que era de Cirene? ¿Y qué sabe la generalidad de los hombres sobre Cirene, sino que era la tierra de Simón? Tanto el hombre como la ciudad emergieron de la oscuridad para la gloria, y para la más alta de las glorias, que es la gloria sagrada, en un momento en que muy distintos eran los pensamientos del Cirineo.

     Él venía despreocupado por la calle. Pensaba tan sólo en los pequeños problemas y en los pequeños intereses de que se compone la vida menuda de la mayor parte de los hombres. Mas Vos, Señor, atravesasteis su camino con vuestras Llagas, vuestra Cruz, vuestro inmenso dolor. Y a este Simón le tocó tomar posición ante Vos. Forzáronlo a cargar la Cruz con Vos. O él la cargaría malhumorado, indiferente a Vos, procurando volverse simpático al pueblo por medio de algún nuevo modo de aumentar vuestros tormentos de alma y de cuerpo; o la cargaría con amor, con compasión, desdeñoso del populacho, procurando aliviaros, procurando sufrir en sí un poco de vuestro dolor, para que sufrieseis un poco menos. El Cirineo prefirió padecer con Vos. Y por esto su nombre es repetido con amor, con gratitud, con santa envidia, desde hace dos mil años, por todos los hombres de fe, en toda la faz de la tierra, y así continuará siendo hasta la consumación de los siglos.

     También por mis caminos Vos pasasteis, mi Jesús. Pasasteis cuando me llamasteis de las tinieblas del paganismo para el seno de vuestra Iglesia, con el santo Bautismo. Pasasteis cuando mis padres me enseñaron a rezar. Pasasteis cuando en las clases de catecismo comencé a abrir mi alma para la verdadera doctrina católica. Pasasteis en mi primera Confesión, en mi primera Comunión, en todos los momentos en que vacilé y me amparasteis, en todos los momentos en que caí y me levantasteis, en todos los momentos en que pedí y me atendisteis.

     ¿Y yo, Señor? Aun ahora pasáis por mí en este ejercicio del viacrucis. ¿Qué hago cuando vos pasáis por mí?



Pater Noster. Ave Maria. Gloria Patri.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
V. Miserére nostri Dómine.
V. Ten piedad de nosotros, Señor
R. Miserére nostri.
R. Señor, ten piedad de nosotros
V. Fidélium ánimae per misericordiam Dei requiéscant in pace.
V. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz
R. Amen.
R. Amén


Plinio Corrêa de Oliveira
Vía Crucis
"Catolicismo" Nº 3, Marzo de 1951



RECOMENDACIÓN FINAL:

No puedo dejar de recomendarte la Devoción de LA SANTA LLAGA DEL HOMBRO revelada por Nuestro Señor a San Bernardo y que tanto nos puede ayudar a entender un poco más los crueles suplicios de Nuestro Redentor.



jueves, 18 de enero de 2018

AMOR A LA EUCARISTÍA, por el Beato Pedro Julián Eymard (Parte I)




Pater tales quaerit qui adorent eum…in spiritu et veritate 
“El Padre busca adoradores en espíritu y en verdad”

 (Evangelio de San Juan, capítulo 4, versículo 23)



     La Adoración Eucarística tiene por objeto la Divina Persona de Nuestro Señor Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. En este Divino Sacramento Jesús está vivo y quiere que le hablemos. Él por su parte hablará con nosotros. Todos pueden conversar con Nuestro Señor, puesto que allí se ha quedado para todos. Además, ¿no dijo, sin exceptuar a nadie, “Venid a mí todos”?. Este coloquio espiritual que se establece entre el alma y Nuestro Señor es la verdadera meditación eucarística, es lo que constituye en realidad la adoración.


     A todos se conceden las gracias necesarias para hacer bien esta adoración; mas para asegurar el éxito y evitar la rutina y la aridez de espíritu y del corazón, es necesario que los adoradores sigan los movimientos de su gracia particular y los que les inspiren los diversos misterios de la Vida de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen y de las virtudes de los Santos, a fin de honrar y glorificar al Dios de la Eucaristía, por todas las virtudes de que nos dio ejemplo durante Su vida mortal, lo mismo que por las virtudes de los Santos, para quienes Él mismo fue la gracia y el fin, y hoy es la corona de gloria.

     Vuestra hora de adoración la habéis de considerar como una hora de Paraíso; id a ella como si fueseis al Cielo, como a un banquete divino, y veréis cuánto la deseáis, y cómo la saludáis con regocijo. Fomentad suavemente en vuestro corazón su deseo. Repetid en vuestro interior: “Dentro de cuatro, de dos, de una hora… iré a la audiencia de amor y de gracia que me ha concedido nuestro señor Jesucristo. Él es quien me llama, me espera, y desea tenerme a su lado”.

     Cuando os toque una hora costosa a la naturaleza, alegraos más: con el sufrimiento crecerá vuestro amor a Jesús: aceptadla como una hora privilegiada, pues os valdrá por dos.

     Si por vuestros achaques, enfermedad o por otra causa cualquiera os encontráis imposibilitados de hacer vuestra adoración, dejad que el corazón se contriste un instante y volad con el pensamiento al lado de Jesús, uniéndoos espiritualmente a los que le adoran en esos momentos. Durante vuestros viajes, cuando estéis ocupados en vuestros trabajos o postrados en el lecho del dolor, procurad guardar mayor recogimiento y conseguiréis el mismo fruto que si hubieseis podido ir a postraros a los pies del buen maestro. Él os tomará en cuenta esta hora y tal vez se duplicará su valor.






     Id a nuestro Señor como sois, haciendo la meditación con toda naturalidad. Antes de echar mano de los libros, agotad el caudal de vuestra piedad y de vuestro amor. Aficionaos al libro de la humildad y del amor, cuya lectura es inagotable. Bien está que os valgáis de algún libro piadoso, para volver al buen camino del que os habíais desviado cuando el espíritu comenzó a divagar, o se adormecían vuestros sentidos; pero tened en cuenta que el Buen Maestro prefiere la pobreza de vuestro corazón a los más sublimes pensamientos y santos afectos que os puedan prestar otros. Busca vuestro corazón y no el de los demás; busca los pensamientos y la oración que de él os broten como expresión natural del amor que le profesáis.

     Frecuentemente, el no querer presentarnos al Señor con nuestra propia miseria y pobreza, que nos humilla, es efecto de un sutil amor propio, de la impaciencia o de la cobardía; y, sin embargo, eso es lo que prefiere a todo lo demás y lo que en nosotros ama y bendice. ¿Es la aridez la que seca vuestros afectos? … Glorificad a Dios y pedidle su gracia, sin la cual nada podéis: abrid entonces vuestra alma a las influencias del cielo, como la flor abre su cáliz a la salida del sol para recibir el benéfico rocío.

     Si os halláis en la más completa impotencia, con el espíritu sumido en tinieblas, zarandeado el corazón por su frivolidad y el cuerpo atormentado por el dolor, haced la adoración del pobre, salid de vuestra pobreza e id a refugiaros en Nuestro Señor; o bien, ofrecédsela para que Su Bondad tenga la ocasión de convertírosla en abundante riqueza, lo cual será una obra digna de Su gloria.

     Pero resulta que os encontráis tristes y afligidos, de manera que todo se revela en vosotros y os impulsa a dejar la adoración, so pretexto de que ofendéis a Dios, de que, en vez de servirle, le deshonráis… ¡Oh, no!, no le prestéis oídos, ni os seduzca tan especiosa tentación, pues esa adoración es la adoración del combate, con lo que probáis vuestra fidelidad a Jesús contra vosotros mismos. No, no; no le desagradáis, antes al contrario, alegráis a Vuestro Señor que os está mirando. Si Satanás ha turbado vuestra quietud y sosiego es porque Él se lo ha permitido, y ahora, viendo cómo peleáis, espera que le prestéis el homenaje de vuestra perseverancia hasta el último instante del tiempo que le habéis prometido. Que la confianza, la sencillez y un grande amor a Jesús os acompañen siempre que vayáis a adorarle.

(Continuará...)





miércoles, 17 de enero de 2018

NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA DE PONTMAIN


          A mediados de Enero de 1871 el ejército pruso dominaba dos terceras partes de Francia y estaba a pocas millas de la villa de Pontmain (unos 500 habitantes). En la zona se desató una epidemia El 17 de Enero, a eso de las 12:30, hubo un terremoto en Pontmain. Todo iba mal. La gente escondía sus pertenencias para evitar que cayesen en manos de los prusos. Decían desesperados: "Para qué rezar. Dios no nos oye".

          El Padre Guerin, que había sido el párroco por 35 años y había reconstruido la iglesia destruida por la Revolución Francesa, pidió a los niños que oren a la Virgen por protección. Entre esos niños había dos hermanos muy piadosos. Ellos comenzaron el martes, 17 de enero, sirviendo de monaguillos en la Misa, recitando el rosario y haciendo las estaciones de la cruz por las intenciones del hermano mayor que había sido reclutado por el ejército francés.




          Esa noche misma noche uno de los hermanos, Eugenio Barbadette, de 12 años de edad, salía del establo de su familia cuando vio en el cielo una hermosa señora, en el aire, unos 20 pies por encima de los techos. La señora tenía un vestido azul oscuro cubierto de estrellas doradas, un velo negro y una corona de oro. Sus brazos extendidos como en la medalla milagrosa pero sin los rayos. Eugenio se quedó mirándola con asombro por unos 15 minutos. Cuando su padre y su hermano de 10 años, José, salieron del establo, Eugenio grito: "¡Miren allí! ¡Encima de la casa! ¿Qué ven?" José describió a la Señora tal cual como lo hizo Eugenio. Pero el padre no la vio y les ordenó con severidad que regresen al establo a preparar el alimento de los caballos. Sin embargo, un poco después, el padre les dijo que salgan y miren de nuevo. Otra vez la vieron. José repetía: "¡Qué bella es!, ¡Qué bella es!" La madre de los niños, Victoria Barbadette, vino entonces y le dijo a José que se callara porque estaba llamando la atención de los vecinos. Sabiendo que los niños eran honestos y no mentían, ella dijo: "Es quizás la Virgen Santísima quien se os aparece. Ya que la ven, recemos cinco padrenuestros y cinco avemarías en su honor".

          Después de recitar las oraciones en el establo, para no llamar la atención, la Señora Barbadette preguntó a sus hijos si todavía veían a la Señora. Cuando dijeron que sí, ella fue a buscar sus lentes y regresó con su hermana Louise, pero ninguna de las dos vio a la Señora. Entonces la Sra. Barbadette acusó a sus hijos de mentirosos.

          La Sra. Barbadette llamó a las hermanas religiosas y le advirtió a sus hijos: "Las hermanas son mejores que ustedes. Si ustedes ven, ellas ciertamente también verán." La hermana Vitaline no pudo ver a la Virgen pero ella sabía que los niños eran honestos. Entonces fue a la casa de un vecino y le pidió a dos niñas pequeñas, Francoise Richer (11 años) y Jeanne-Marie Lebosse (9) que fueran con ella. Las niñas vieron a la Virgen y la describieron igual que los niños.

          Llega entonces la Hermana Marie Edouard y al escuchar lo que decían las niñas, fue a buscar al Padre Guerin y a otro niño, Eugenio Friteau (6 años y medio). Eugenio también vio a la Virgen. Para entonces había unas 50 personas reunidas. Agustín Boitin, un niño de sólo 25 meses quiso alcanzar la Virgen y dijo: "¡El Jesús! ¡El Jesús!" Sólo estos seis niños podían ver a la Virgen. Los adultos no podían ver a la Virgen pero sí las tres estrellas que aparecieron junto a la Virgen.

Descripción de la Aparición

   -Un halo se apareció alrededor de la Virgen.
   -Cuatro velas aparecieron, dos a la altura del hombro y dos a la altura de la rodilla.
   -Una pequeña cruz roja, del tamaño de un dedo apareció sobre el corazón de la Virgen.

          La Virgen se puso triste porque la gente no creía a los niños y estaban discutiendo. Entonces el Padre Guerin les pidió que se callaran y rezaran. Dijo: "Si solo los niños la ven es porque ellos son mas dignos que nosotros" La gente se arrodilló y rezaron el rosario. La expresión de la Virgen demostraba que ella estaba atenta a las oraciones. Gradualmente esto causó que la Virgen apareciera mas alta y bella.


          Rezaron el rosario y el Magnificat. Gradualmente apareció bajo los pies de la Virgen un mensaje en letras doradas que los niños deletrearon en voz alta: "Pero, recen mis hijos"

          La Hermana Marie Edouard entonces dirigió a los presentes en el canto de las letanías de la Santísima Virgen. El mensaje continuó: "Dios pronto os concederá lo que piden" Llegó la noticia de que el ejército enemigo estaba en Laval, muy cerca de Pontmain. El mensaje del cielo continuó: "Mi Hijo se deja conmover"

          Cuando los niños anunciaron este mensaje, el Padre Guerin le pidió a todos que cantaran un himno de alabanza. La Hermana Marie Edouard dijo, "¡Madre de Esperanza, tan dulce nombre, protege nuestro país, ruega por nosotros, ruega por nosotros!" Los niños exclamaban: "¡Que bella es!"

          Al final del himno, el mensaje desapareció. La gente entonces cantó un himno de arrepentimiento y reparación a Jesús. Entonces lo niños exclamaron: "¡Miren, se está poniendo triste otra vez!"

          Frente a la Virgen apareció un crucifijo color de sangre. Encima de este, una inscripción en letras mayúsculas y rojas con un fondo blanco: "JESUCRISTO". La Virgen miraba a la Cruz y sus labios temblaban de emoción. José recordó ese momento toda su vida y escribió: "Unos meses mas tarde vi a mi propia madre sobrecogida de dolor por la muerte de mi padre". Uno sabe cuanto esa escena puede afectar el corazón de un niño. Sin embargo, recuerdo que pensé que la angustia de mi madre no era nada en comparación con la de la Virgen María.

          Mientras rezaban llegó un carretero con la noticia de que los prusos habían tomado la cercana ciudad de Laval. La gente respondió, "Aun si (los prusos) estuviesen a la entrada del pueblo, ya no debemos temer!" A las 8:30 p.m., la gente cantó, "Ave, Maris Stella," y el crucifijo desapareció. Ella de nuevo sonrió y dos pequeñas cruces aparecieron sobre sus hombros. Ella bajó sus manos y un velo blanco la fue cubriendo desde los pies hasta la corona.

          Alrededor de las 8:45 p.m., los niños dijeron: "ha terminado". Durante el tiempo preciso de la aparición, el general pruso Von Schmidt, que estaba listo para arrasar con el pueblo de Laval en dirección a Pontmain, recibió órdenes del alto mando de no tomar la ciudad. La invasión de la Bretaña nunca se efectuó ya que el 28 de enero, 11 días después de la aparición, se firmó el armisticio entre Francia y Prusia.


          La intercesión milagrosa de la Madre Bendita trajo la paz. Los 38 soldados de Pontmain regresaron sin un rasguño. Los dos niños, Eugenio, 12, y José, 10, se hicieron sacerdotes; una de las niñas Jean-Mary Lebossé se hizo monja, y la otra, Francisca, maestra. Los niños sufrieron agravios. Jeanne-Marie, el 10 de marzo de 1871 el general Charette fue a verla, desenvainó su espada y, presionándola contra el cuerpo de la niña, le dijo: "Si mientes, hija, te voy a matar. Tu no viste nada". Ella respondió: "Pero no puedo decir que no vi nada".

Aprobación Eclesiástica 

          En la Fiesta de la Purificación, el 2 de Febrero de 1872, el Obispos Wicart de la Diócesis de Laval, publicó una carta pastoral otorgando aprobación canónica a la aparición. El Papa Pío XI concedió la misa y el oficio en honor a Nuestra Señora de la Esperanza de Pontmain. La Virgen fue coronada solemnemente por el Cardenal Verdier, Arzobispo de París el 24 de Julio de 1934.