miércoles, 13 de diciembre de 2017

SANTA LUCÍA DE SIRACUSA, Virgen valiente hasta el Martirio


     De acuerdo con "las Actas" del Martirio de Santa Lucía, nació en Siracusa, Sicilia (Italia), de padres nobles y ricos y fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la infancia y se consagró a Dios siendo muy joven. Sin embargo, mantuvo en secreto su voto de virginidad, de suerte que su madre, que se llamaba Eutiquia, la exhortó a contraer matrimonio con un joven pagano. 

     Lucía persuadió a su madre de que fuese a Catania a orar ante la tumba de Santa Agata para obtener la curación de unas hemorragias. Ella misma acompañó a su madre, y Dios escuchó sus oraciones. Entonces, la Santa dijo a su madre que deseaba consagrarse a Dios y repartir su fortuna entre los pobres. Llena de gratitud por el favor del Cielo, Eutiquia le dio permiso. El pretendiente de Lucía se indignó profundamente y delató a la joven como cristiana ante el pro-consul Pascasio. La persecución de Diocleciano estaba entonces en su momento más cruento.




     El juez pagano presionó a Santa Lucía cuanto pudo para convencerla a que apostatara de la Fe Católica, pero ella se resistía con entereza y respondía: "Es inútil que insista. Jamás podrá apartarme del amor a mi Señor Jesucristo".

     El juez le preguntó: "Y si la sometemos a torturas, ¿será capaz de resistir?".

     La jovencita respondió: "Sí, porque los que creemos en Cristo y tratamos de llevar una vida pura tenemos al Espíritu Santo que vive en nosotros y nos da fuerza, inteligencia y valor".

     El juez entonces la amenazó con llevarla a una casa de prostitución para someterla a la fuerza a la ignominia. Ella le respondió: "El cuerpo queda contaminado solamente si el alma consciente". Santo Tomás de Aquino, el mayor teólogo de la Iglesia, admiraba esta respuesta de Santa Lucía. Corresponde con un profundo principio de moral: No hay pecado si no se consiente al mal.

     No pudieron llevar a cabo la sentencia pues Dios impidió que los guardias pudiesen mover a la joven del sitio en que se hallaba. Entonces, los guardias trataron de quemarla en la hoguera, pero también fracasaron. Finalmente, la decapitaron. Pero aún con la garganta cortada, la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes con Dios a los de las criaturas, hasta cuando los compañeros de fe, que estaban a su alrededor, sellaron su conmovedor testimonio con la palabra "amén".

     Aunque no se puede verificar la historicidad de las diversas versiones griegas y latinas de las Actas de Santa Lucía, está fuera de duda que, desde antiguo, se tributaba culto a la Santa de Siracusa. En el siglo VI, se le veneraba ya también en Roma entre las Vírgenes y Mártires más ilustres. 

     En la Edad Media se invocaba a la Santa contra las enfermedades de los ojos, probablemente porque su nombre está relacionado con la luz. Ello dio origen a varias leyendas, como la de que el tirano mandó a los guardias que le sacaran los ojos y ella recobró la vista.

     Cuando ya muchos decían que Santa Lucía es pura leyenda, se probó su historicidad con el descubrimiento, en 1894, de la inscripción sepulcral con su nombre en las catacumbas de Siracusa, así no cabe duda de que la Santa vivió en el siglo IV.




martes, 12 de diciembre de 2017

NUESTRA SEÑORA MARÍA SANTÍSIMA DE GUADALUPE

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír Misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. 




   Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que Ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

   Juan Diego se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

   Cuando Juan Diego llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

   Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

   Juan Diego regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

  



 Dos días más tarde, el día doce de Diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

   "Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

  Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

   Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.




lunes, 11 de diciembre de 2017

MADRE MARAVILLAS DE JESÚS, FUNDADORA

 
     Nació en Madrid el 4 de Noviembre de 1891. Bautizada el día 12 del mismo mes y año, en la Parroquia de San Sebastián con el nombre de María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán.

     Hija de Don Luis Pidal y Mon y de Doña Cristina Chico de Guzmán y Muñoz, Marqueses de Pidal. El padre era a la sazón Embajador de España ante la Santa Sede; había sido Ministro de Fomento. Se distinguió siempre por sus gestiones a favor de la Iglesia. Con su hermano, el filósofo Alejandro Pidal, creó la Unión Católica, un partido político que agradó mucho al Papa León XIII y a la mayoría de los Obispos españoles. En un ambiente de tanta religiosidad y distinción, la educación de Maravillas fue esmeradísima. Recibió el sacramento de la Confirmación en 1896 y la Primera Comunión en 1902.

     Dotada de grandes cualidades humanas, entre las que destacaban una inteligencia clara y profunda, y una voluntad siempre orientada hacia el bien. Desde niña, ella misma lo diría, que su vocación a la vida consagrada había nacido con ella. En su juventud, además de cultivar su vida de piedad y de llevar a cabo sus estudios privados de lengua y cultura general, se dedicó a las obras de beneficencia y caridad, ayudando a muchas familias, pobres y marginados.




     El 12 de Octubre de 1919 entró en el Carmelo de El Escorial (Madrid). Tomó el hábito en 1920 e hizo su primera profesión en 1921.

     Lo que llevó a la Madre Maravillas al Carmelo fue el amor a Cristo Nuestro Señor, sus deseos de pagarle amor con amor. Centenares de veces en sus cartas expresa este anhelo de amarle con locura, de corresponder con excesos al infinito amor a Cristo. Este amor a Jesucristo está íntimamente unido a su devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Sabemos de sus largas vigilias ante el Sagrario, en sus primeros años de carmelita, en El Escorial. En esas horas, a solas con Dios, se forjó la fundación del Carmelo del Cerro de los Ángeles, que había de ser “lámpara viva que se consumiese en amor y reparación ante el Corazón de Cristo”.

     El Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, donde se había levantado un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, se consagró en él la nación el 30 de mayo de 1919, por el Rey Alfonso XIII.

     El 19 de Mayo de 1924, la Madre Maravillas y otras tres religiosas de El Escorial se instalan en una casa provisional del pueblo de Getafe para, desde allí, atender la edificación del convento del Cerro. En esta casa hizo su profesión solemne el 30 de mayo de ese mismo año.

     En Junio de 1926 fue nombrada Priora de la comunidad, y pocos meses después, el 31 de octubre, se inauguraba el nuevo Carmelo en el Cerro de los Ángeles. Pronto se pobló el nuevo Carmelo de vocaciones, lo que le impulsaba a multiplicar las “casas de la Virgen”.

     En 1933 hizo la fundación de Kottayam (India), enviando ocho monjas. Desde 1944 a 1966, le siguen otras nueve fundaciones en España. En Julio de 1936 comenzó la Cruzada de Liberación Española y las monjas del Cerro tienen que salir del convento. En 1939 volvió con un grupo de monjas para recuperar el convento, que había quedado completamente destruido. Con muchos trabajos y esfuerzos y en medio de una gran escasez, la Santa sabía infundir valor y alegría entre sus hijas.

     Se interesaba por el problema de los demás y procuraba darles solución. Desde su clausura de La Aldehuela funda un colegio para niños pobres, hace construir una barriada de casa y una iglesia. Ayuda en la construcción de 200 viviendas próximas a La Aldehuela. Para llevar a cabo éstas y otras muchas obras, se apoyaba confiadamente en la Providencia Divina.

     “No quiero la vida más que para imitar lo más posible la de Cristo”, había escrito. Con este deseo, amó y practicó la pobreza heroicamente. Los Carmelos que funda viven en pobreza radical, sin rentas, con edificios pequeños, con trabajo manual para su sustento. Sus hijas la amaban profundamente; era tal el equilibrio, serenidad, caridad y delicadeza con todas. Su alegría estaba llena de paz, sin estridencias, siempre afable sin imponer su criterio, pedía siempre el parecer de las demás.
     Eran continuas sus enfermedades y penitencias: dormir poco, vestida y sentada en el suelo. El aprecio por la oración era extraordinario. Vivió la espiritualidad de sus Santos Padres: Santa Teresa y San Juan de la Cruz, sintiéndose siempre “una nada pecadora”. Con alternancia de estados dolorosos y gozosos, nos revela“me siento amada por el Señor”.
    Murió en el Carmelo de La Aldehuela (Madrid) el 11 de diciembre de 1974, con una muerte llena de paz y de entrega, repetía: “¡Qué felicidad morir carmelita!”.
    Madre Maravillas ha tenido una misión: conservar el espíritu de contemplación amorosa y misionera al máximo. Conservar y multiplicar estos “palomarcitos de la Virgen” como oasis de paz, de oración, en este mundo conflictivo y triste.
    Muchos de lo que estudiaron su vida, Consultores Teólogos en Roma, la han llamado: mujer carismática, profética y providencial.




domingo, 10 de diciembre de 2017

DESDE EL PÚLPITO: EL CAMINO DIARIO DE LA SANTA CRUZ



     Hermano católico que quieres ser bueno y las cosas cada día se dificultan en todos los aspectos, para ti son estas palabras. 

     En no pocas ocasiones el buen católico concibe una vida cerca de Dios, donde no existen los problemas, las enfermedades; donde hay una paz grande, una emoción de vivir, etc. Se entrega a Dios, buscando esa esfera de espiritualidad donde todo es alegría, reza con entusiasmo y por decirlo así, se llena de Dios; ¿qué sucede? los problemas continúan, incluso en la Iglesia, muchas veces se presenta la ausencia de devoción sensible, sumado a las miserias humanas y a la falta de humildad, el alma se apaga y se retira de Dios, como sentida, "yo quise, pero Dios no quiso" y se puede quedar en ese estado muchos años.
     Algunas anotaciones:

     1º Naturaleza humana.- El buen
 católico sigue siendo un ser humano, sujeto a las leyes naturales, del mundo y del lugar donde vive, por lo cual, tiene sus estados anímicos, y todo lo propio del ser humano, entonces, el hecho de entregarse a Dios no debe ser para no tener problemas o estar exento de ellos, sería buscar provecho personal. 

     Preguntará alguno: "Pero a tal santo, le pasó éste hecho, y yo pienso"... Hermano vaya por el camino diario de la Santa Cruz de cada día, no quiera ni revelaciones, ni apariciones personales, lo ordinario.

     2º Demonio.- El buen católico, siempre será perseguido por el demonio, permitido por Dios Nuestro Señor para santificación de los que aman a Dios, así que los problemas, dificultades en el camino de Dios es los más normal, lo ordinario; raro sería encontrar un pecador con deseo de ser bueno sin problemas, que todos lo quieren, que el mundo le alaba, que parece caminar sobre rosas, ¡cuidado! 


   2.1. "El diablo vuestro adversario anda como león rugiendo alrededor de vosotros, buscando a quien devorar: "Resistidles fuertes en la fe". San Pedro V, 8. 

   2.2. "El demonio Faraón infernal, viendo la valentía y las virtudes de los hijos de Dios por gracia, que son los cristianos, intenta oprimirlos y exterminarlos; a este fin concita contra ellos el encono de los tiranos y herejes, maestros de la maldad..." Colección de opúsculos de San Antonio María Claret, año de 1860, tomo I, página 152.

     3º Ubicarse en la realidad.- No hemos nacido para estar a gusto, cómodo; ha nacido para amar y servir a Dios Nuestro Señor, por lo cual debe enfrentar tres grandes enemigos del alma: mundo, demonio y carne; por ello el Santo Job instruye: Vitae hominum militia est. La vida del hombre sobre la tierra es milicia, ejemplo admirable y muy santo nos dio Nuestro Divino Redentor. 




     Entonces ¿cómo quiere el buen católico vivir a gusto? definitivamente está fuera de la verdad, cosa distinta que hay tiempos de paz, de consuelo, de mucho fervor; pero no busque en la Religión el provecho propio, pues no es buena señal, busque al Dios de los consuelos, no los consuelos de Dios. Ame a Dios en la Cruz, en la tribulación, en la prueba, en lo que a usted no le gusta.

     4º ¿Qué hacer? 

   4.1. Simple y sencillamente repetir: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo, conformar su voluntad con la de Dios Nuestro Señor; Bendito sea Dios en la buenas y Bendito sea Dios en las malas, no teniendo otro contento que amar la Santa Voluntad de Dios, ¿Y cuál es esa?: La santificación de usted, el cumplimiento de los Mandamientos y sus deberes de estado, todas las cosas prósperas o adversas que la Divina Providencia le envíe cada día [queridas o permitidas por Dios]. Sí, Dios no quiere el pecado, pero lo permite para santificación de los buenos, pues de ello han de salir aprovechados en humildad y confianza en Nuestro Señor. 

   4.2. No se busque a usted mismo en la Religión, no busque sus intereses en la oración ni en los Sacramentos, pida a Dios por sus necesidades, pero no se coloque usted como fin, no se ponga usted como el centro, el importante, el parámetro del amor de Dios. 

   4.3. LO MÁS IMPORTANTE: AMOR Y DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, MEDIANTE EL REZO PIADOSO DEL SANTO ROSARIO TODOS LOS DÍAS. Pida usted a la Gloriosa Madre de Dios le ayude con sus necesidades, con sus dificultades, implore el auxilio de tan Santa, Piadosa y Misericordiosa Madre de Dios, Refugio y Consuelo de los pecadores que le invocan con un corazón contrito y humillado. 

     Rece usted por amor de Dios el Santo Rosario... ¿Y qué pasará con mis problemas? Dos cosas: 

   O se quitan, o Dios le da la gracia para sobrellevarlos y santificarse con ellos. Pero, el asunto, no son los problemas, sino las disposiciones del alma. 

     "El Beato Alano de la Roche, el P. Juan Dumont, el P. Thomas, las crónicas de Santo Domingo y otros autores, que fueron de ello testigos oculares, refieren un gran número de conversiones milagrosas de pecadores y pecadoras, que después de veinte, treinta o cuarenta años en el mayor desorden, nada había podido convertirlos, y se convirtieron, no obstante, por esta maravillosa devoción [el Santo Rosario]" San Luis María G. De Montfort, El Secreto del Santo Rosario. 

     Ánimo, tome la santa resolución de abrazar la Cruz de cada día de manos de la Bendita Madre de Dios, de echarle muchas ganas, de implorar la Misericordia de Dios Nuestro Señor y sobre todo de ser humilde, pero humilde no de librito [poses externas: ojos bajos, voz baja, hablar cosas bajas de uno mismo, etc.] sino el humilde con mucho valor, que se levanta de las caídas las veces que sean necesarias, que se confiesa bien, que lucha por mantenerse en gracia o salir del pecado, del humilde que no se está quejando de todo, que no le echa la culpa al mundo entero, del humilde que cumple su palabra y no anda con gazmoñerías [modestia o devoción fingida]. 

     Que Dios le bendiga. Padre Hernán Vergara, La Paz, Baja California.




sábado, 9 de diciembre de 2017

LA ENTREGA DE NUESTRO CORAZÓN A LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA


     "Para que vivamos en Dios, es necesario que en todo cuanto hayamos de hacer, omitir o soportar, obremos según Su Voluntad; que todo lo que se ofrezca sufrir, sea en el cuerpo o en el alma, en lo interior o exterior, venga de los hombres o de los demonios, lo aguantemos con ánimo reverente y con espíritu de amor, con una especie de conversión, introversión, inclinación o aspiración del alma hacia Dios, suave y amorosamente.




     Lo haremos con una como tranquila respiración de la Divina Esencia, imitando al Salvador, que dejaba que el Padre, que en Él moraba, hiciera todas sus obras y, a la vez, Él en íntima unión con el Padre, las realizaba, con una apacible, amorosa y reverencial mirada de entrega total de su espíritu a Su Padre Celestial.

     Pues bien: de un modo semejante podemos podemos vivir también en nuestra amantísima Madre María, procurando, con todo esmero, conservar o fomentar en nosotros esa filial, tierna y candorosa entrega de nuestro corazón, esa aspiración o respiración hacia Nuestra Señora, como a nuestra más amabilísima y queridísima Madre de Dios, en todo cuanto tengamos que obrar o soportar, en todo cuanto hayamos de hacer u omitir, en nuestras penalidades, dolores, aflicciones y tribulaciones, de tal modo, que nuestro amor a María y de María a Dios tenga un suave y mutuo flujo y reflujo."



Padre Miguel de San Agustín, Carmelita
VIDA DE UNIÓN CON MARÍA



viernes, 8 de diciembre de 2017

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA, NUESTRA REINA Y SEÑORA, PATRONA DE ESPAÑA



MODO DE HACER LA NOVENA

   Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

     Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

     A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

     Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

     No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma. 

ORACIÓN DÍA NOVENO

  
  ¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como has concedido a María Nuestra Señora la gracia de ir al Cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al Cielo para siempre gozar en Tu compañía y la de Nuestra Madre, con todos los que se han salvado por Ella.

Rezar ahora tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena.

A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS




LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos


Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre virgen, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la alianza, ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Angeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

     Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.



jueves, 7 de diciembre de 2017

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA, DÍA OCTAVO



MODO DE HACER LA NOVENA

   Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

     Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

     A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

     Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

     No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma.

ORACIÓN DÍA OCTAVO

    
 ¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María Nuestra Señora la gracia de una ardentísima caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así Te rogamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero a Ti, oh Dios y Señor nuestro, nuestro verdadero bien, nuestro Bienhechor, nuestro Padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.

Rezar ahora tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena.


A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS



LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre virgen, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la alianza, ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Angeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

     Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.





miércoles, 6 de diciembre de 2017

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA, DÍA SÉPTIMO



MODO DE HACER LA NOVENA

   Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

     Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

     A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

     Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

     No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma.

ORACIÓN DÍA SÉPTIMO

     
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro, Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, así Te suplicamos, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que no se puede conservar sin tu gracia, pero que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y Tu protección.


Rezar ahora tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena.


A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS



LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre virgen, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la alianza, ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Angeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

     Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.




martes, 5 de diciembre de 2017

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA, DÍA SEXTO



MODO DE HACER LA NOVENA

   Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

     Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

     A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

     Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

     No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma.

ORACIÓN DÍA SEXTO

     
 ¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.

Rezar ahora tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena.


A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS



LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre virgen, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la alianza, ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Angeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

     Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.




lunes, 4 de diciembre de 2017

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA, DÍA QUINTO



MODO DE HACER LA NOVENA

   Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

     Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

     A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

     Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

     No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma. 

ORACIÓN DÍA QUINTO

     
¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante de Su Concepción diste a María mas gracia que a todos los Santos y Ángeles del Cielo, así Te rogamos humildemente por intercesión de Tu Madre Inmaculada nos inspires un aprecio singular de la divina gracia que Tú nos adquiriste con Tu Sangre y nos concedas el aumentarla más y más con nuestras buenas obras y con la recepción de Tus Santos Sacramentos, especialmente el de la Sagrada Comunión.


Rezar ahora tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena.


A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS




LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos


Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre virgen, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la alianza, ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Angeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

     Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.