sábado, 24 de febrero de 2018

NUESTRA SEÑORA Y SU MENSAJE EN GARABANDAL. Parte 5 EL AMOR A LA CRUZ: SACRIFICIO Y PENITENCIA


          "Sacrificaros por los pecadores..." fue la sencilla súplica de Nuestra Señora en Fátima, en el trascurso de la Aparición del 13 de Julio de 1917. En esa frase simple, la Virgen Santísima, perfecta criatura que no conoció el pecado original y que fue agraciada con el más sublime conocimiento, por Su Misericordioso Amor, ha tenido a bien manifestarse en reiteradas ocasiones para advertir a sus hijos que se aproxima el Fin de los Tiempos. 

          En la Historia de la Iglesia, en la Vida de los Santos, encontramos un sinnúmero de manifestaciones marianas; desde los tiempos evangélicos, cuando Nuestra Señora vino en carne mortal a Zaragoza para manifestarse al Apóstol Santiago, pasando por la intervención de la Madre de Dios en la Batalla de Lepanto, la Virgen siempre Pura no ha dejado de intervenir en favor de aquellos que se acogían bajo Su protección. En Lourdes, se apareció como la Inmaculada, para confirmar Su alegría por el entonces recién proclamado Dogma que a todos enseña que la Virgen nació sin mancha de pecado original. En Fátima, en medio de La Gran Guerra, para dar consuelo y advertir a la humanidad de que no podía seguir de espaldas a Dios.




       Como ya reseñé en artículos anteriores, el Mensaje de Fátima, en su conjunto, no ha conocido aún su plenitud, pues María Santísima prometió el 13 de Julio el advenimiento de Su Reino cuando dijo "Al final, Mi Inmaculado Corazón triunfará" y ese triunfo lo vaticinaron atrás Santos como San Luis Grignión de Montfort y lo aseguran en nuestra época Pontífices como el Venerable Pío XII, como cuando aseguraba que "la Virgen María, Madre de Dios, reina en todo el mundo con maternal corazón, al igual que está coronada con la gloria de la realeza en la bienaventuranza celestial." (1)
          Al igual que ocurriera en Lourdes (1858) y luego en Fátima (1917), la Virgen en Garabandal enseñó a las niñas a rezar, a persignarse correctamente, a ser piadosas y correctas cuando recitasen las oraciones; en Fátima, la Virgen María corrigió a Francisco por rezar mal el Rosario; en la aldea de las montañas de Santander, Nuestra Señora hizo lo propio con las niñas y tuvo además la gracia particular de pedir a las videntes que recitaran las oraciones con un ritmo sumamente lento, (ver el vídeo con el audio original al final del texto) como saboreando cada palabra, quedando envueltas en una dulce melodía. Testimonio de ello son los audios que aunque no son límpidos por la calidad de la tecnología de la época, son reflejo del amor que traspiraban aquellas voces infantiles.

          La coincidencia con las Apariciones de Fátima no acaba ahí; en San Sebastián de Garabandal como en Cova de Iría, Nuestra Señora solicitó a las niñas sacrificios por los pecadores. En Fátima, en la Aparición de Julio, el pedido de la Virgen fue claro: "Sacrificaos por los pecadores..."; de igual modo, en Garabandal, en el Mensaje del 18 de Octubre de 1961 la Madre de Dios pidió "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia" y en el del 18 de Junio de 1965, la Señora termina con un llamado en la misma línea, al que agrega una norma para todo buen católico: "Debéis sacrificaros más... Pensad en la Pasión de Jesús". La Virgen Santísima nos pide desde Garabandal a todos sus hijos, que seamos sacrificados y que tengamos siempre a la vista los dolores y padecimientos de Su Hijo en Su Cruel Pasión... ¿cómo no va a hacer semejante pedido la Madre de Dios si Ella fue la primera en adorar la Cruz del Calvario?. Imita también en esto a Nuestra Señora.

          En Fátima, los pastorcitos quisieron cumplir con la llamada de Nuestra Señora al sacrificio usando una áspera cuerda que llevaban atada día y noche a la cintura, por dentro de la ropa; pasaban sed los días de calor y no pocas veces se abstenían del almuerzo. La Virgen se compadeció tanto de aquellas almas inocentes, que les aclaró que "Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día.” En modo parecido, en Garabandal las niñas tomaron en serio el pedido de la Virgen y comenzaron a usar una especie de cilicio en la cintura, que no apretaban demasiado "para que no hiciese daño" -en palabras de Conchita- pues las videntes no entendían el significado profundo de la palabra "sacrificio", que Nuestra Señora tuvo a bien explicarles después.

          Conchita González, la principal de las videntes, escribió en su "Diario" en relación a los sacrificios que les pedía Nuestra Señora: "Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo y, para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos (lo teníamos en la cintura), nos lo palpábamos de cuando en cuando. Al fin nos dijo: "Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria".

          Una vez más, he aquí un punto que habla de la veracidad de las Apariciones de la Virgen en Garabandal: la Santa Madre de Dios continua con su pedido a la oración y al sacrificio, entendiendo éste en el amplio sentido de una correcta espiritualidad, no como una mera penitencia corporal -que es buena y provechosa para el alma en determinados momentos, especialmente cuando mortificamos el apetito- sino que el auténtico sacrificio, como enseña la Santa Iglesia y recuerda Nuestra Señora, entraña el cumplimiento de la Voluntad de Dios en cada momento, "la fidelidad en la vida ordinaria", aceptando con alegría las circunstancias que se nos presenten en cada momento y entendiendo que todo es prueba y ocasión de santificar nuestra alma. El Padre José María Rubio, sintetizó muy bien esta aceptación de la Voluntad de Dios cuando enseñaba aquello de "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace".



Nuestra Señora pidió a las videntes que recitaran las oraciones con un ritmo sumamente lento,
 como saboreando cada palabra, quedando envueltas en una dulce melodía


        Cuando rezamos el Avemaría, en la segunda parte decimos "... ruega por nosotros, pecadores, AHORA y en la hora de nuestra muerte..."; ese AHORA hace referencia al tiempo presente, a hoy, a este momento justo, que estás con éste o aquél problema. Nos encomendamos a la Virgen Santísima sabiendo que Ella intercede por nosotros siempre, pero especialmente AHORA. Por eso, el Señor quiere tu AHORA, tu presente, tu sacrificio de hoy, tu buena resolución hoy, que seas fiel hoy y siempre, pero especialmente hoy.

           Ojalá que en este Tiempo de Cuaresma recuerdes con frecuencia el pedido de la Virgen en Fátima y en Garabandal... sería tan bueno que la honraras cada día con el rezo del Santo Rosario... Ofrece a Dios los pequeños inconvenientes diarios, las pequeñas cruces que, como Cireneos, no nos ha tocado otro remedio que llevar, pero que si nos aferramos de la mano de la Virgen Santa, será cruz liviana y consuelo para aquellos Sagrados Corazones que sólo han sabido amarnos.


          

NOTAS ACLARATORIAS

1 Papa Pío XII, Carta Encíclica "Ad Caeli Reginam", Octubre de 1954.


UN NUEVO OBISPO CATÓLICO: MONSEÑOR JOSEPH SELWAY. ¡Deo gratias!




          El pasado jueves, 22 de Febrero de 2018, Fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía, en Brooksville, Florida, Estados Unidos de América, en el Seminario de la Santísima Trinidad, Mons. Donald Sanborn confirió la consagración episcopal al reverendo Joseph Selway .






          Estuvieron presentes y participaron en la ceremonia como Obispos Co-consagrantes, Monseñor Geert Stuyver, del Instituto Mater Boni Consilii y Mons. Daniel Dolan. 


          Rogamos a nuestros amigos y lectores una oración por el nuevo Obispo, para que el Señor le colme de gracias y bendiciones en esta época de catacumbas.




BREVE SEMBLANZA DEL NUEVO OBISPO

          Joseph Selway nació en 1978 en Walnut Creek, California. En 1996 comenzó sus estudios en el Seminario del Instituto Mater Boni Consilii en Verrua Savoia en Italia, y completó su formación en el Seminario de las Santísima Trinidad, en Michigan bajo la dirección de Mons. Donald Sanborn. 

          Fue ordenado sacerdote por Monseñor Robert McKenna el 8 de Diciembre de 2001, en la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María. En 2003 Don Selway fue transferido a Brooksville, bajo la dirección de Mons. Donald Sanborn para enseñar la Escuela de la Academia Reina de Todos los Santos y ayudar a las Hermanas de Santo Tomás de Aquino.

          Actualmente es el Vicerrector del Seminario de la Santísima Trinidad, asiste a la parroquia y enseña en la Academia Reina de Todos los Santos en Brooksville, Florida. 


LINAJE EPISCOPAL






viernes, 23 de febrero de 2018

YA NADA AMARÉ NI PODRÉ AMAR FUERA DE TI...

       
          Una piadosa manera de vivir la Santa Cuaresma que comenzó el Miércoles de Ceniza, es meditar asiduamente la Pasión de Nuestro Señor, máxime hoy viernes, en recuerdo a aquél Viernes Santo en que Jesucristo se inmoló por nuestro amor en el ara de la Cruz. Te invito a conocer la Pasión del Redentor a través de los escritos de un gran amante de la Cruz: San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia.

          El Amador de las almas, nuestro adorable Redentor, declaró que había bajado del Cielo a la tierra para encender en el corazón de los hombres el fuego de Su Santo Amor. “Fuego vine a traer a la tierra”, dice San Lucas, “¿y qué he de querer sino que arda?" (1) .¡Ah! ¡y qué incendios de caridad no ha levantado en muchas almas, especialmente al patentizar por los dolores de Su Pasión y Muerte el amor inmenso que nos tiene!.

          ¡Cuántos enamorados corazones ha habido en las Llagas de Cristo, como en hogueras de amor, se han inflamado de tal suerte, que para corresponderle con el suyo no titubearon en consagrarle sus bienes, su vida y todas sus cosas, superando con gran entereza de ánimo todas las dificultades que les salían al paso para estorbarles el cumplimiento de la ley divina, guiados por el amor de Jesús, que no obstante ser Dios, quiso padecer tanto por amor nuestro!.




          Por esto el enamorado San Agustín, contemplando a Jesús Crucificado y cubierto de llagas, exclama:“Graba, Señor, Tus Llagas en mi corazón, para que me sirvan de libro donde pueda leer Tu dolor y Tu Amor; Tu dolor, para soportar por Ti toda suerte de dolores; Tu Amor, para menospreciar por el tuyo todos los demás amores.

          Porque teniendo ante mis ojos el retablo de los muchos trabajos que por mí, Dios Santo has padecido, sufriré con paz y alegría todas las penas que me sobrevengan, y en presencia de las pruebas de infinito amor que en la Cruz me diste, ya nada amaré ni podré amar fuera de Ti.

          ¿De dónde, decidme, sacaron los Santos valor y entereza para soportar tanto género de tormentos, de martirios y de muertes, sino de la Pasión de Jesús Crucificado?

          Al ver a San José de Leonisa, religioso capuchino, que querían atarle con cuerdas, porque el cirujano tenía que hacerle una dolorosa operación, el Santo, tomando en las manos el Crucifijo, exclamó: “¡Cuerdas!, ¿para qué las quiero yo? Aquí tengo a mi Señor Jesucristo clavado en la Cruz por mi amor, estas son las cadenas que me atan y me obligan a soportar cualquier tormento por Su Amor”. Y tendido en la mesa, sufrió la operación sin exhalar una queja (1) pensando en Jesús, que como profetizó Isaías, “guardaba silencio, sin abrir siquiera la boca, como el corderito que está mudo delante del que le esquila” (2).

          ¿Quién podrá decir que padece sin razón al ver a Jesús “despedazado por nuestras maldades?” (3). ¿Quién rehusará sujetarse a obediencia, so pretexto de que le mortifica, al recordar que Jesús fue obediente hasta morir?(4).

          ¿Quién se atreverá a hurtar el cuerpo de la humillación viendo a Jesús tratado como loco, como rey de burlas y como malhechor; al verle abofeteado, escupido y clavado en un patíbulo infame?.

          ¿Y quién podrá amar a las criaturas y olvidarse del amor de Jesús al verle morir sumergido en el piélago de dolores y desprecios para ganar nuestro amor?




EL AMOR DEL ALMA
por San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia



(1) Luc. 12, 49
(2) Anales de los Capuchinos, A.1612, n.155
(3) Isaías 53, 7
(4) Isaías 5, 5
(5) Filipenses 2, 8





LEYES DE LA ABSTINENCIA Y DEL AYUNO
 SEGÚN EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE 1917





jueves, 22 de febrero de 2018

EL SACRIFICIO DE NUESTROS ALTARES SERÁ PROSCRITO




"En los tiempos finales... el sacrificio perpetuo será abolido, 
la iniquidad se posará sobre él; el santuario profanado
 y la verdad arrojada a tierra". 

(Daniel, VIII, 11). 

"Este es el Sacrificio de nuestros altares,
 que entonces, en esos terribles días, 
será proscrito, en todas partes prohibido; 
y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse 
en las sombras subterráneas de las catacumbas,
 quedará interrumpido en todas partes".

(Cardenal Billot, S. I.)





LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN
la supresión del Santo Sacrificio de la Misa
por un simple memorial "ecuménico"


         Según se puede deducir de los lugares del Antiguo Testamento, donde se habla de la Abominación de la Desolación (por ejemplo, I Mac. 1,47; 50, 57 y II Mac. c. 6), la Abominación de la Desolación no es otra cosa que la sustitución del verdadero culto de Dios por un culto falso, ofrecido a los ídolos, o la profanación del lugar sagrado. De ahí, la íntima relación entre la supresión del Sacrificio perpetuo y la Abominación de la Desolación.

        Esto quiere decir que, al aplicar Cristo a una profecía suya, la profecía de Daniel, la supresión del Sacrificio perpetuo (o lo que es igual la supresión del Santo Sacrificio de la Misa) estaba ya evidentemente profetizada en el Antiguo Testamento; pues, el único Sacrificio Perpetuo, a partir del Sacrificio del Calvario, cuando quedó abolida la antigua alianza y establecida la nueva y eterna, es el SACRIFICIO DE LA MISA. No hay otro. Todo esto lo explica y aplica muy acertada y exactamente el Card. Billot, en su citada obra.

        En el "Examen Crítico" a la "nueva misa" que confeccionara Mons. Guerard des Lauries extraemos que "El fin último del Sacrificio de la Misa es la alabanza que debe tributarse a la Santísima Trinidad, según la explícita intención de Jesucristo en el mismo misterio de su Encarnación: "Al entrar al mundo dice: 'No quisiste hostia ni ofrenda: en cambio a mí me preparaste un cuerpo' " (Heb. 10, 5; cfr. Ps. 39, 7-9). Por cierto, este fin buscado ha desaparecido completamente en el Novus Ordo: desapareció ciertamente del Ofertorio, pues la plegaria "Recibe, oh Trinidad Santa" ha sido eliminada; desapareció de la conclusión de la Misa, ya no se dirá más "Séate agradable, oh Trinidad Santa"; también fue suprimida del Prefacio, ya que el Prefacio de la Santísima Trinidad, que hasta ahora se recitaba oportunísimamente todos los domingos, ahora en el Novus Ordo sólo se dirá en la fiesta de la Santísima Trinidad, y por lo tanto solamente una vez al año."

        Conclusión: Abominación de la Desolación es igual a la supresión del verdadero culto de Dios, a la supresión del Sacrificio Perpetuo. Es así que el único Sacrificio Perpetuo, cuando Jerusalén fue tomada por las tropas romanas y fue destruido el templo, era el Sacrificio de la Misa, luego lo que se profetizó es que la MISA, la OBLATIO MUNDA, que le sería ofrecida a Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso, habría de ser abolida. Esto es lo que sucedió con la promulgación del Novus Ordo Missae, "la nueva misa" promulgada por Montini, alias "Pablo VI".





A Semana do Bom Cristão


          Para los hermanos de lengua portuguesa, hemos querido confeccionar esta sencilla pero clara estampa, que condensa la Vida de Piedad de todo buen católico.








miércoles, 21 de febrero de 2018

SAN JOSÉ, PARTÍCIPE DE LA GRANDEZA DE LA VIRGEN MARÍA

          
          Continuamos hoy Miércoles con la línea marcada por LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO y así dedicamos este día a encomendarnos a Nuestro Padre y Señor San José, Protector de Jesús y de María.




          "Las razones por las que el Bienaventurado San José debe ser considerado especial Patrono de la Iglesia, y por las que a su vez, la Iglesia espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen principalmente del hecho de que él es el Esposo de María y padre putativo de Jesús. De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria. Es cierto que la dignidad de Madre de Dios llega tan alto que nada puede existir más sublime; mas, porque entre la Beatísima Virgen y San José se estrechó un lazo conyugal, no hay duda de que a aquella altísima dignidad, por la que la Madre de Dios supera con mucho a todas las criaturas, él se acercó más que ningún otro. Ya que el matrimonio es el máximo consorcio y amistad —al que de por sí va unida la comunión de bienes— se sigue que, si Dios ha dado a San José como esposo a la Virgen, se lo ha dado no sólo como compañero de vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase, por medio del pacto conyugal, en la excelsa grandeza de Ella."


QUAMQUAM PLURIES
Sobre la devoción a san José
Carta encíclica del Papa León XIII, promulgada el 15 de Agosto, de 1889






martes, 20 de febrero de 2018

JACINTA MARTO, "...ofrezco todo por los pecadores, para desagraviar al Inmaculado Corazón de María"





          “Jacinta era también aquella a quien, me parece, la Santísima Virgen dio la mayor plenitud de gracias y conocimiento de Dios y de la virtud. Ella parecía reflejar en todo la presencia de Dios”. (Sor Lucía Dos Santos, prima de Jacinta y también vidente de Nuestra Señora de Fátima)

          "Haced penitencia por los pecadores! Muchos van al infierno porque nadie reza y se sacrifica por ellos." - Tales palabras de Nuestra Señora encontraron profunda resonancia en Jacinta. ¡Y con que inquebrantable voluntad ella hacía penitencia!. Ella no vacilaba en ayunar, frecuentemente, un día entero sin comer o beber nada, dando alegremente su pan a los chicos pobres. Otros días, comía solamente aquello que más detestaba. Traía como penitencia una gruesa cuerda en torno a la cintura. ¡Nada, ningún sacrificio le parecía demasiado grande, tratándose de la salvación de las almas!

          En su enfermedad -una tuberculosis que la llevó a la muerte- ofrecía principalmente sus dolores: "Si, yo sufro, por eso ofrezco todo por los pecadores, para desagraviar al Inmaculado Corazón de María. Oh Jesús, ahora podéis salvar muchos pecadores porque este sacrificio es muy grande".




          Incluso en su dolorosa molestia se mostraba siempre paciente, sin reclamos, enteramente desprendida. Conducta que no correspondía a su carácter natural.

          La propia Jacinta repetiría con frecuencia: "Gusto tanto de Nuestro Señor y de Nuestra Señora que nunca me canso de decir que los amo. Cuando digo eso muchas veces, ¡me parece que tengo un fuego en el pecho, pero no me quema!" El amor ardiente a Jesús y María fue el amor que transformó a Jacinta y que hizo de ella una copia fiel de las virtudes de la Virgen Santísima. Que desde el Cielo siga intercediendo por nosotros y por el pronto advenimiento del Reino de María.





SANTA GEMA GALGANI y su Ángel Custodio, guía y compañero inseparable


          Continuamos en esta Santa Cuaresma con las indicaciones de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO y dedicamos este día Martes a recordar a nuestro Ángel Custodio, que siempre vela por nosotros, desde que nacemos, durante nuestra vida, en el momento que nos tengamos que presentar ante el Juicio de Dios, en el el Purgatorio... no podrás encontrar amigo y defensor más fiel. Si de veras quieres su ayuda y protección, empieza desde hoy a encomendarte cada mañana a tu Custodio, como lo han hecho tantos Santos, como es el caso de Santa Gema Galgani.

          Nos cuenta la Santa en su Diario: “Jesús no me deja estar sola un instante, sino que hace que esté siempre en mi compañía el ángel de la guarda… El ángel, desde el día en que me levanté, comenzó a hacer conmigo las veces de maestro y guía; me reprendía siempre que hacía alguna cosa mal y me enseñaba a hablar poco”. 

          A veces, el Ángel le amenazaba de no hacerse ver más, si no obedecía al confesor en todo. Y le llamaba seriamente la atención, cuando hacía algo mal y la corregía constantemente para que fuera perfecta en todo. En ocasiones, le daba ciertas normas: “Quien ama a Jesús, habla poco y soporta mucho. Obedece puntualmente y en todo al confesor sin replicar. Cuando cometas alguna falta, acúsate de inmediato y pide disculpas. Acuérdate de guardar tus ojos y piensa que el ojo mortificado verá las maravillas del Cielo” (28 de Julio de 1900).





          Muchos días, cuando se despertaba por la mañana, lo encontraba cuidándola a su lado, la bendecía y desaparecía de su vista. Y le insistía mucho en que “el camino más corto y verdadero (para llegar a Jesús) es el de la obediencia” (9-8-1900). Un día le dijo: “Yo seré tu guía y tu compañero inseparable”.

          El Ángel le dictaba cartas: “Muy pronto escribiré a la M. Josefa, pero necesito esperar a que venga el ángel de la guarda y me la dicte, porque yo no se qué decirle”. Le escribía a su director: “Después de su partida he quedado con mis queridos ángeles, pero sólo dos, el suyo y el mío, se dejan ver. El suyo ha aprendido a hacer lo que hacía usted. Por la mañana viene a despertarme y por la noche me da su bendición… Mi ángel me abrazó y me besó muchas veces… Él me levantó del lecho, me acarició tiernamente y besándome me decía: Jesús te ama mucho, ámale tú también. Me bendijo y desapareció…

          “Después de comer me sentí mal, entonces el ángel me trajo una taza de café al que echó unas gotas de un líquido blanco. Estaba tan rico que, inmediatamente, me sentí curada. Después me hizo descansar un rato. Muchas veces, le hago pedir permiso a Jesús para que esté en mi compañía toda la noche; va a pedírselo y vuelve, no abandonándome, si Jesús le autoriza, hasta la mañana siguiente”
(20-8-1900).

          El Ángel Custodio le hacía de enfermero y le llevaba cartas al correo. “La presente, le escribe a su director, el Padre Germán de San Estanislao, se la entrego a su ángel custodio, que me ha prometido entregársela, haga usted otro tanto y se ahorra unos céntimos… El viernes por la mañana expedí una carta por medio de su ángel custodio, que me prometió llevársela, así que supongo la habrá recibido. La tomó él con sus propias manos”

          A veces llegaban a su destino en la boca de un pajarito, como lo vio su director, que escribe: “Ella le daba encargos a su ángel para el Señor, la Santísima Virgen y sus santos protectores, entregándole cartas cerradas y selladas para ellos con el encargo de traerle la contestación, que efectivamente llegaba… ¡Cuántas veces estando hablando con ella y preguntándole, si su ángel estaba en su puesto para hacerle guardia, Gema dirigía con encantadora desenvoltura la mirada hacia el lugar y, mirándole, quedaba extasiada y sin sentidos todo el tiempo que lo contemplaba!”.


Comienza desde hoy a ser devoto de tu Santo Ángel;
un buen método es invocarlo muy a menudo mediante el siguiente




lunes, 19 de febrero de 2018

EL ACTO HEROICO DE CARIDAD en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio




          El Padre Gaspar Olider, sacerdote teatino devoto que vivió a principios del siglo XVIII, predicó la práctica de un tipo de caridad conocido como el Acto Heroico de caridad hacia las almas en el purgatorio. Esta devoción fue aprobada por la Iglesia y fue altamente indulgenciada por los Papas Benedicto XIII, Pío VI y Pío IX. A fin de que entendamos mejor este Acto Heroico, examinemos primero lo que se entiende por la palabra sufragio.

LA IGLESIA MILITANTE AYUDA A LA IGLESIA PURGANTE

          Toda obra buena que realizamos en el estado de gracia posee un valor triple: Tiene poder meritorio, impetrante y satisfactorio. El valor meritorio de nuestras buenas obras indica su capacidad para ganar un incremento en el mérito, el cual es un derecho a la recompensa celestial. Por consiguiente, toda buena dádiva le gana al que la realiza un incremento en la gloria celestial. Nuestros méritos son incomunicables: no podemos cederlos a los demás.

          Las impetraciones y satisfacciones, por el otro lado, sí son aplicables a los demás. El valor impetrante de nuestras buenas dádivas indica su poder para obtener de Dios un poco de Su gracia. Como sucede con cualquier oración, podemos ofrecer nuestras impetraciones por los demás. De igual manera, el valor satisfactorio de nuestras buenas obras, que es el poder que poseen para expiar el castigo temporal que se debe al pecado, puede aplicarse a las Almas del Purgatorio o pueden usarse para nuestro propio beneficio.

           Los sufragios es una palabra usada para incluir tanto las impetraciones como las satisfacciones: el doble valor de nuestras buenas acciones que pueden aplicarse a los demás. Las Almas en el Purgatorio no pueden orar por sí mismas ni ganar indulgencias, no pueden asistir a Misa ni recibir los sacramentos. No pueden sino sufrir para expiar el castigo temporal que se debe a sus pecados. Mediante nuestros sufragios, podemos aliviarles de sus sufrimientos y satisfacer por sus pecados. La caridad cristiana nos inspira, como miembros de la Iglesia Militante, a hacer todo lo que podamos por estos nuestros hermanos de la Iglesia Purgante.




¿QUÉ ES EL ACTO HEROICO?

          El Acto Heroico es una donación total a las almas del purgatorio de todo lo que podemos darles. Un decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias del 18 de Diciembre (1885) describe esta donación de la siguiente manera: “El Acto Heroico de Caridad, a favor de las Almas detenidas en el Purgatorio, consiste en esto: que un miembro de la Iglesia Militante [...] ofrece a Dios todas las obras satisfactorias que realizará durante su vida por las Almas en el Purgatorio, y asimismo todos los sufragios que puedan acumulársele tras la muerte.”

          El heroísmo de este acto en esto consiste: que por medio de él damos a las almas purgantes no solo el valor satisfactorio de todas las obras de nuestra vida, sino también todos los sufragios que se nos darán después de nuestra muerte, sin reservar nada con lo cual saldemos nuestra propia deuda. Por ello, el acto es uno de caridad desinteresado. Además, depositamos estos tesoros en las manos de la Santísima Virgen María, para que pueda ella distribuirlos, según le plazca, a todas aquellas almas que desea librar del purgatorio. Al hacer eso, sacrificamos también la libertad de aplicar nuestros sufragios a los difuntos de nuestra elección. Con ello entregamos a favor de todas las almas purgantes aun el placer de denotar el beneficiario de nuestra caridad. Por medio de esta devoción renunciamos a todo lo que se pueda renunciar: sin duda, una acción magnánima.

          ¿Cómo, entonces, se hace este Acto heroico? La Sagrada Congregación contesta en el decreto ya mencionado que un miembro de la Iglesia militante hace esta donación, “ya usando una fórmula hecha, ya simplemente por un acto de su voluntad.” Es importante, sin embargo, que uno comprenda todo lo que hace antes de realizar el Acto heroico, y, por lo tanto, debería consultarse al confesor antes de emprenderlo. Si alguno, después de realizar el Acto, llegara a lamentar haberlo hecho, puede revocarlo por un simple acto de su voluntad.

          Las dos indulgencias principales que se hallan anexadas a este acto son las siguientes: 1) los sacerdotes que la realizan reciben el privilegio personal de ganar una indulgencia plenaria para una Alma de su gusto cada vez que dicen Misa. 2) los fieles pueden ganar una indulgencia similar, aplicable únicamente a las Almas en el Purgatorio, cada vez que recibe la Sagrada Comunión y también cada lunes, día en que oyen Misa para los Difuntos.


Rvdo. P. Benedict Hughes 
Congregación de María Reina Inmaculada


domingo, 18 de febrero de 2018

LOS SIETE DOMINGOS A NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ. TERCER DOLOR Y GOZO


          Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
     Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

OFRECIMIENTO

          Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo



DOLORES Y ALEGRÍAS DE

NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ


DOLOR: cuando la sangre del niño Salvador fue derramada en su circuncisión.


ALEGRÍA: cuando Nuestro Señor recibió el Santísimo Nombre de Jesús




ORACIÓN


          Oh ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, Glorioso San José: la Sangre Preciosísima que el Redentor Niño derramó en Su circuncisión os traspasó el corazón; pero el Nombre Santísimo de Jesús que entonces se le impuso, os confortó y llenó de alegría.

                Por este dolor y este gozo alcanzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos, con el Santísimo Nombre de Jesús en el corazón y en los labios.



( Ahora, reza con piedad y devoción un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria )









San José, Patrón de la Santa Iglesia,
ruega por nosotros