lunes, 30 de abril de 2018

SANTA CATALINA DE SIENA, Virgen, Mística y Estigmatizada


               Entonces, aquel alma, como ebria y casi fuera de sí, creciéndole el ardor, se sintió feliz por la unión que tenía con Dios, saboreando su grandeza y bondad , toda sumergid a en su misericordia y llena d e dolor al ver ofender a tanta bondad . Dio gracias a la divina Majestad, como dándose cuenta d e que El le había manifestad o los defectos de las criaturas para verse obligada a levantarse con más esmero y mayor deseo. Advirtiendo que se le renovaba el sentimiento en la eterna divinidad, creció tanto el santo y amoroso fuego, que sudaba a causa de la fuerza que el alma hacía sobre el cuerpo . Sudaba por la fuerza y ardor del amor, pues era más completa la unión efectuada entre ella y Dios que la existente entre el alma y el cuerpo. Pero ella tenía en nada aquel sudor por el gran deseo que tenía de ver salir de su cuerpo sudor de sangre...

(El Diálogo, por Santa Catalina de Siena)




          Santa Catalina nació en Siena en 1347; fue la menor del prolífico hogar de Diego Benincasa. Allí crecía la niña en entendimiento, virtud y santidad. A la edad de cinco o seis años tuvo la primera visión, que la inclinó definitivamente a la vida virtuosa. Cruzaba una calle con su hermano Esteban, cuando vio al Señor rodeado de ángeles, que le sonreía, impartiéndole la bendición.

          Su padre, tintorero de pieles, pensó casarla con un hombre rico. La joven manifestó que se había prometido a Dios. Entonces, para hacerla desistir de su propósito, se la sometió a los servicios mas humildes de la casa. Pero ella caía frecuentemente en éxtasis y todo le era fácil de sobrellevar.

          Finalmente, derrotados por su paciencia, cedieron sus padres y se la admitió en la Tercera Orden de Santo Domingo y siguió, por tanto, siendo laica. Tenía dieciséis años. Sabía ayudar, curar, dar su tiempo y su bondad a los huérfanos, a los menesterosos y a los enfermos a quienes cuidó en las epidemias de la peste. En la terrible peste negra, conocida en la historia con el nombre de "la gran mortandad", pereció más de la tercera parte de la población de Siena.

          A su alrededor muchas personas se agrupaban para escucharla. Ya a los veinticinco años de edad comienza su vida pública, como conciliadora de la paz entre los soberanos y aconsejando a los príncipes. Por su influjo, el Papa Gregorio XI dejó la sede de Aviñon para retornar a Roma. Este pontífice y Urbano VI se sirvieron de ella como embajadora en cuestiones gravísimas; Catalina supo hacer las cosas con prudencia, inteligencia y eficacia.


          Aunque analfabeta, como gran parte de las mujeres y muchos hombres de su tiempo, dictó un maravilloso libro titulado "Diálogo de la Divina Providencia", donde recoge las experiencias místicas por ella vividas y donde se enseñan los caminos para hallar la salvación. Sus trescientas setenta y cinco cartas son consideradas una obra clásica, de gran profundidad teológica. Expresa los pensamientos con vigorosas y originales imágenes. Se la considera una de las mujeres más ilustres de la edad media, maestra también en el uso de la lengua Italiana.

          Santa Catalina de Siena, quien murió a consecuencia de un ataque de apoplejía, a la temprana edad de treinta y tres años, el 29 de Abril de 1380, fue la gran mística del siglo XIV. El Papa Pío II la canonizó en 1461. Sus restos reposan en la Iglesia de Santa María sopra Minerva en Roma, donde se la venera como Patrona de la ciudad; es además, Patrona de Italia y Protectora del Pontificado.




LA ESTIGMATIZACIÓN 
DE SANTA CATALINA DE SIENA
CONFIGURACIÓN CON LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR


           "A continuación voy a referir algo que ocurrió (…) en la ciudad de Pisa, y esto en mi presencia. Cuando Catalina fue a este lugar, la acompañaron varias personas, yo entre alias. Ella recibió hospitalidad en la casa de un vecino del mismo, situada cerca de la iglesita de Santa Cristina. 


          Un Domingo celebra yo allí la Santa Misa y le di la Sagrada Comunión. Catalina permaneció durante mucho tiempo en éxtasis, según solía; nosotros esperamos hasta que hubo recobrado el conocimiento con el fin de recibir de alto algún consuelo espiritual. De pronto vimos que su cuerpo que estaba postrado en el suelo, se elevaba un poco, se arrodillaba y extendía las manos y los brazos. Tenía el rostro encendido y permaneció mucho tiempo inmóvil y con los ojos cerrados. Luego, como si hubiese recibido una herida mortal, vimos que caía al suelo y adoptaba la postura que tenía antes, permaneciendo así hasta que recobró el uso de los sentidos.




          Entonces me llamó y me dijo en voz baja: -'Padre, le anuncio que por la merced de Nuestro Señor, yo llevaré en mi cuerpo Sus Sagrados Estigmas'. Yo le contesté que sospechaba algo extraordinario después de haber visto lo que había ocurrido durante su éxtasis, y le pregunte qué le había hecho Nuestro Señor. 'Vi' – me contestó ella – 'a Nuestro Salvador Crucificado que descendía sobre mí envuelto en una gran luz; el esfuerzo que hizo mi espíritu para ir a su encuentro fue lo que hizo que mi cuerpo se levantase del suelo. Luego, procedentes de las cinco aberturas de las Heridas de Nuestro Señor vi que se dirigían hacia mí otros tantos rayos color de sangre, los cuales avanzaron hacia mis pies, mis manos y mi corazón. Yo comprendí el misterio y exclamé: ¡Ah, Señor, mi Dios, te ruego que estas cicatrices no aparezcan exteriormente en mi cuerpo! Mientras yo estaba hablando, los rayos sangrientos se hicieron brillantes, adquiriendo el aspecto de luz, Ilegando en esa forma hasta las mencionadas partes de mi cuerpo'.

          Entonces yo le pregunté: -'Y uno de esos rayos de luz uno llegó hasta su costado derecho?'. Ella me contestó: -'No; hasta el izquierdo y directamente encima de mi corazón. La forma luminosa que emanaba del costado derecho del Señor no llegó hasta mi de una manera oblicua sino directamente'. '¿Siente usted' – interrogué de nuevo – 'un dolor agudo en cada uno de esos lugares?'. Ella me contestó lanzando un profundo suspiro: 'Siento en esos lugares y sobre todo en el corazón dolores tan violentos, que me parece no podría vivir en este estado a no ser por un nuevo milagro del Señor'. Estas palabras me llenaron de angustia y traté de ver si exteriormente se notaban en ella signos de estos dolores. 

          Cuando Catalina hubo terminado de hacerme las confidencias anteriormente consignadas, salimos de la capilla con el fin de dirigimos a la casa donde ella habitaba. Apenas llegamos se retiró a su habitación donde ella cayó sin sentido. Todos nos reunimos a su alrededor y viéndola en tal estado lloramos por miedo de perder a una persona a quien tanto amábamos en el Señor. Nosotros habíamos presenciado con frecuencia los éxtasis que la privaban del uso de los sentidos y que también pesaban sobre su cuerpo, pero jamás la habíamos visto sometida a una suspensión tan completa de sus fuerzas vitales".


Relato del Beato Raimundo de Capua




jueves, 26 de abril de 2018

NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO, “Mater Boni Concilii ad Genazzano”


               El Calendario propio de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios nos recuerda que hoy, día 26 de abril se celebra el día de la Virgen del Buen Consejo. El culto de la Virgen bajo esta advocación fue concedido a la Orden por el Papa Pío VI el 9 de Junio de 1787 tras haberlo solicitado el Superior General de la época, el Hermano Vincenzo María Salerno. 

               Otro Hermano de San Juan de Dios, Giovanni Battista Orsenigo (1837-1904)  fue un incansable propagador de esta devoción mariana, tanto es así que desde el 1871 promovió su celebración de forma solemne. En dicha fiesta solía exhibir un cuadro que había sido bendecido por el Papa Pío IX durante una Audiencia Privada con la que se hizo retratar sucesivamente. Durante la Novena a la Virgen del Buen Consejo, el Hermano Orsenigo solía concluir el canto de las Letanías Lauretanas con la invocación Mater Boni Consilii, que gracias a él fue incluida oficialmente en las Letanías Lauretanas con el Decreto “Ex quo Beatissima Virgo” de la Congregación para los Ritos, promulgado por el Papa León XIII el 22 de Abril de 1903.




          En las lejanas tierras de Albania, más allá del Adriático, se encuentra la pequeña ciudad de Scútari. Edificada en una escarpada colina a cuyos pies fluyen los ríos Drina y Bojana, desde el siglo XIII tenía en su poder un precioso tesoro: la hermosa imagen de “Santa María de Scútari”. El santuario que la albergaba era el centro de peregrinación más concurrido del país, un importante punto de referencia para los albaneses en materia de gracias y consuelo espiritual. La imagen es una pintura realizada sobre una delgada capa de estuco, de 31 cm. de ancho por 42,5 cm. de largo. Una penumbra de misterio y milagro cubre los orígenes del sagrado fresco: nadie sabe cuándo ni por quién fue pintado.

Intimidad y unión de alma

          Detengámonos un poco a contemplar esta maravillosa pintura. Representa a la Santísima Virgen con inefable afecto maternal, amparando en sus brazos al Niño Jesús bajo un sencillo arco iris. Los colores son suaves, y finos los trazos de los admirables semblantes. El Niño Jesús refleja el candor de su corta edad y la sabiduría de quien observa toda la obra de la creación como Señor del pasado, del presente y del futuro. Con indescriptible cariño, el Divino Infante presiona ligeramente su rostro contra el de su Madre. Entre ambos existe una atractiva intimidad; la unión de almas se trasluce en el intercambio de miradas. La Virgen, en altísimo acto de adoración, parece es tar ocupada en adivinar lo que sucede en lo íntimo del Hijo. Al mismo tiempo, toma en consideración al fiel que se arrodilla afligido a sus pies, haciéndolo partícipe, de alguna manera, en la celestial convivencia que el cuadro nos ofrece. No hace falta decir nada; basta con que el necesitado se aproxime, y sentirá producirse en su alma una acción balsámica.

Skanderbeg, varón providencial

          A mediados del siglo XIV Albania atravesaba grandes dificultades. Después de ser disputada durante siglos entre los pueblos vecinos, era invadida entonces por el poderoso imperio turco. Sin estructura militar capaz de oponerse al enérgico adversario, el pueblo rezaba con angustia, confiándose al auxilio del cielo. La respuesta a tales oraciones no se hizo esperar: en la emergencia surgió un varón de Dios, de noble estirpe y devotísimo de María, decidido a luchar por la Patrona y por la libertad de su país. Su nombre fue Jorge Castriota, conocido en Albania como Skanderbeg.

          A costa de inmensos esfuerzos bélicos, logró mantener la unidad y la fe de su pueblo. Las crónicas de su tiempo exaltan las hazañas realizadas por él y por los valerosos albaneses que lu charon a su lado estimulados por su ardor.

          Cuando los combates les daban tregua, se arrodillaban todos a los pies de “Santa María de Scútari”, de donde salían fortalecidos y obtenían portentosas y decisivas victorias contra el enemigo de la fe. En eso reluce una característica de aquella que el mundo co­nocería en el futuro como Madre del Buen Consejo: fortalecer a todos los que, combatiendo el buen combate, se le aproximan buscando aliento y valor.

          Sin embargo… al cabo de 23 años de luchas, Skanderbeg fue llevado de esta vida. La falta del piadoso líder era irreparable. Todos presentían que la derrota estaba próxima. El pueblo se encontraba ante la trágica encrucijada de abandonar la patria o someterse a la esclavitud turca.

Envuelta en una nube luminosa

          En esa situación de perplejidad, la Virgen del fresco se aparece en sueños a dos valientes soldados de Skanderbeg, llamados Georgis y De Sclavis, para ordenarles que la sigan en un largo viaje. La imagen les inspiraba una gran confianza y arrodillarse a sus pies era motivo de gran consuelo para ellos. Cierta mañana estando ambos sumidos en fervorosa oración, ven el más grande milagro de sus vidas.

          El maravilloso fresco se desprende de la pared y, llevado por ángeles, envuelto en una blanca y luminosa nube, va retirándose suavemente del recinto. ¡Resulta fácil imaginar la reacción de los buenos hombres! Atónitos, siguen a la Virgen que avanza por los cielos de Scútari. Cuando se dan cuenta, están a orillas del Mar Adriático. ¡Habían recorrido treinta kilómetros sin sentir cansancio!

          Siempre rodeada por la blanca nube, la milagrosa imagen avanza mar adentro. Perplejos, Georgis y De Sclavis no quieren dejarla; y entonces verifican, estupefactos y eufóricos, que bajo sus pies las aguas se convierten en sólidos diamantes, regresando al estado líquido tras su paso. ¡Qué milagro! Tal como san Pedro en el lago de Genezaret, estos dos hombres ca minan sobre el Adriático guiados por la propia “Estrella del Mar”.

          Sin saber decir cuánto tiempo caminaron, ni cuántos kilómetros dejaron atrás, los buenos devotos ven nuevas playas. ¡Estaban en la penínsu la itálica! Pero… ¿dónde estaba Santa María de Scútari? Miran a uno y otro lado, escuchan otro idioma, sienten un ambiente tan diferente a su Albania, pero ya no ven a la Señora de la luminosa nube. Había desaparecido. ¡Qué gran prueba! Comenzaron entonces una búsqueda infatigable. ¿Dónde estaría Ella.

Petruccia, una mujer de fe

          En esa misma época, en la pequeña ciudad de Genazzano, no lejos de Roma, vivía una piadosa viuda llamada Petruccia de Nocera. Para entonces ya era una octogenaria mujer de mucha rectitud, terciaria de la orden agustina, y cuya modesta herencia apenas le alcanzaba para vivir. Petruccia era muy d vota de la Madre del Buen Consejo, venerada en una vieja iglesia de Genazzano. La piadosa señora recibió del Espíritu Santo la siguiente revelación: “María Santísima, en su imagen de Scútari, desea salir de Albania”.

          Si la comunicación sobrenatural la sorprendió, todavía más asombro causó en ella recibir de la Virgen misma la orden expresa de levantar el templo que debería recibir su fresco, así como la promesa de ser ayudada en el tiempo oportuno. Comenzó, pues, Petruccia la construcción de la pequeña iglesia. Empleó todos sus recursos… que se terminaron cuando las paredes sólo llegaban al metro de altura. Los escépticos habitantes de la pequeña ciudad convirtieron a la viuda en blanco favorito de sus burlas y sarcasmos, llamándola loca, visionaria, imprudente y anticuada. Pero ella atravesó confiada esta prueba tal como Noé, de quien se mofaban todos mientras construía el arca.




“¡Un milagro! ¡Un milagro!”

          Era el día 25 de Abril de 1467, fiesta de San Marcos, Patrono de Genazzano. A las dos de la tarde, Petruccia parte camino a la iglesia, pasando por la bulliciosa feria donde se ofrece desde tejidos de Génova y Venecia hasta un elixir de eterna juventud o un “poderosísimo” licor contra cualquier tipo de fiebre. En medio del vocerío, el pueblo siente una melodía de singular belleza venida del cielo. Se impone el silencio. Todos notan que la música proviene de una nubecita blanca, tan luminosa que ofusca los propios rayos del sol, la cual baja gradualmente hacia la pared inconclusa de una capilla lateral. La muchedumbre acude estupefacta, ocupa el pequeño recinto y ve deshacerse la nube. Ahí estaba suspendido en el aire, sin ningún soporte visible el sagrado fresco, la Señora del Buen Consejo.“¡Un milagro, un milagro!”, gritan todos. ¡Qué alegría para Petruccia y qué consuelo para Georgis y De Sclavis cuando pudieran llegar allá! Se confirmaba el superior designio de la construcción iniciada, y empezaba en Genazzano un largo e ininterrumpido desfile de milagros y gracias obrados por la Virgen.

          El Papa Pablo II, tan pronto como supo de los hechos, envió a dos prelados de confianza para investigarlos. Éstos confirmaron la veracidad de lo que se decía, y atestiguaron diariamente innumerables curaciones, conversiones y prodigios realizados por la Madre del Buen Consejo. En los primeros 110 días después de la llegada, se registraron 161 milagros.

Consejo, corrección, orientación: grandes favores

          Entre sus grandes devotos se destacan los Papas San Pío V, León XIII –que introdujo a la Madre del Buen Consejo en la letanía lauretana–, San Pío X; y también numerosos santos como San Pablo de la Cruz, San Juan Bosco o San Alfonso de Ligorio.

          Los milagros más grandes María los realiza en el interior del alma, aconsejando, corrigiendo, orientando. Quien pueda venerar el milagroso cuadro de la Madre del Buen Consejo en Genazzano comprobará personalmente el torrente de gracias que brota de su semblante celestial, y comprenderá por qué razón quien haya estado alguna vez allá, sueña con regresar un día a esa sublime intimidad…





martes, 24 de abril de 2018

SAN FIDEL DE SIGMARINGEN, martirizado por defender la Fe Católica frente a los herejes calvinistas


          Nació con el nombre de Mark Roy en el año 1577, en Sigmaringen, ciudad de la actual Alemania que en ese entonces estaba bajo dominio del Principado de Hohenzollern-Sigmaringen. Estudió Leyes y Filosofía en la Universidad de Friburgo.

          Posteriormente enseñó Filosofía en esta Universidad, y posteriormente consiguió el grado de Doctor de Derecho. Durante su tiempo como estudiante lo conocían por su modestia, mansedumbre y castidad.

          En 1604, el joven Roy acompañó, como preceptor a tres caballeros a sus viajes por las partes principales de Europa. Durante seis años de viajes, asistía a Misa con frecuencia. En cada ciudad por la que pasaron, Mark Roy visitaba los hospitales e iglesias, pasaba varias horas sobre sus rodillas en la presencia del Santo Sacramento, y era generoso con los pobres, a los que les daba ropa.

          Cuando regreso de su viaje, ejerció como abogado, en Colmar, donde vino a ser conocido como el abogado de los pobres. Escrupulosamente se abstuvo de todas las invectivas, detracciones que independientemente podrían afectar la reputación de cualquier adversario suyo. Desencantado con los males asociados con su profesión, fue determinando entrar en la vida religiosa como miembro de los frailes capuchinos.




          Al entrar en la Orden Capuchina, le dieron el nombre religioso de Fidel. El Santo terminó su noviciado y estudios para el sacerdocio; celebró su primera Misa en el Monasterio Capuchino en Friburgo, el 4 de Octubre de 1612, Fiesta de San Francisco de Asís, Fundador de la Orden.

          En cuanto San Fidel de Sigmaringen terminó su curso de Teología, inmediatamente fue empleado en la predicación y en las confesiones. Al convertirse en el Guardián (Superior) del Monasterio Capuchino en Weltkirchen, muchos residentes de la ciudad y sitios vecinos, cambiaron por sus trabajos entusiastas, y varios calvinistas fueron convertidos al catolicismo. Desde Roma se dispuso que Fidel predicara en la región de Graubünden, Suiza de Este. Otros ocho frailes capuchinos fueron sus ayudantes, quienes trabajaron en esta misión bajo su dirección.

          Los Calvinistas de aquel territorio, enfurecidos de su éxito por la conversión de sus hermanos, amenazaron fuertemente la vida de San Fidel, por lo cual, él se preparó para el martirio. Ralph de Salis y otro caballero calvinista fueron ambos convertidos por los esfuerzos del Santo Misionero. Fidel y sus compañeros entraron a Prättigau, un pequeño distrito de Graubünden, en el año 1622. Los efectos de su Santa Misión de predicar y convertir almas enfurecieron aún más a los calvinistas de aquella provincia.

          El 24 de Abril de 1622, Fidel hizo su confesión, celebró la santa misa y luego predicó en Grüsch. Al final de su sermón, el cual había hecho de manera extraordinaria, se puso de repente de pie, muy silenciosamente, con sus ojos fijos sobre el Cielo, en éxtasis. Después de este episodio, pronosticó su muerte, y se lo contó a varias personas. Después del servicio en Grüsch él y varios compañeros viajaron a Seewis. Sus compañeros notaron que él estaba particularmente alegre.

          En una campaña organizada por los Habsburgs, Fidel predicaba por la protección de algunos soldados austriacos imperiales en la Iglesia en Seewis con el objetivo de convertir de nuevo a la gente de Seewis al catolicismo. Durante el sermón, llamaron a sus oyentes a parar a los agitadores Calvinistas fuera. Un poco de la gente fue a afrontar las tropas austriacas fuera de la iglesia. Fidel había sido convencido por los Católicos restantes para inmediatamente escapar con las tropas austriacas de Seewis, pero en cambio se volvió solo a Grüsch. Fue perseguido por 20 soldados Calvinistas que exigieron sin éxito que él renuncie a la fe Católica, y cuando él rechazó, ellos posteriormente lo asesinaron.

          Se dice que una mujer, fiel católica, que estaba cerca del lugar del martirio de San Fidel, después de que los soldados se habían marchado, salió para evaluar el incidente y encontró los ojos del Mártir abiertos, mirando al Cielo. El santo fue enterrado por católicos al día siguiente.

          Los rebeldes poco después fueron derrotados por las tropas imperiales, un acontecimiento que el Mártir había profetizado. El ministro protestante que había participado en el martirio de Fidel, fue convertido por esta circunstancia, e hizo una renuncia pública del calvinismo y fue recibido en la Iglesia Católica.

          Después de seis meses, el cuerpo del Mártir fue encontrado incorrupto. Sus brazos derecho e izquierdo fueron separados de su cuerpo para ser colocadas en dos relicarios, uno enviado a la Catedral de Coire y el otro fue colocado en la Iglesia Capuchina en Weltkirchen, Feldkirch, Austria.







lunes, 23 de abril de 2018

SAN JORGE DE CAPADOCIA


               Se cree que San Jorge fue un oficial del ejército romano que dio sus bienes a los pobres en el momento en que estallaba la persecución, y abiertamente admitió su cristianismo ante el tribunal. Cuando rechazó sacrificar a los dioses, sufrió horribles torturas, descritas con detalles muy gráficos, que suponen haber durado siete años; en una de las escenas, por ejemplo, un mago entra para envenenarle con una poción que había preparado, y el propio mago muere mártir, entonces Nuestro Señor aparece y restaura la salud a San Jorge. Fue degollado en el año 307.





          “…invocando al Rey el auxilio de Dios nuestro señor, apareció el glorioso cavallero y martir S. George, con armas blancas y resplandecientes, en un muy poderosos cavallo enjaeçado con paramentos plateados, con un cavallero en las ancas, y ambos a dos con Cruces rojas en los pechos y escudos, divisa de todos los que en aquel tiempo defendían y conquistavan la tierra Santa, que aora es la Cruz y habito de los cavalleros de Montesa.

          Espantaronse los enemigos de la fe viendo aquellos dos cavalleros cruçados, el uno a pie, y el otro a cavallo: y como Dios les perseguía empeçaron de huyr quien mas podía. Por el contrario los Christianos, aunque se maravillaron viendo la nueva divisa de la Cruz: pero en ser Cruz se alegraron, y cobraron esfuerço hiriendo en los Moros: y assi los arrancaron del campo y acabaron de vencer”



Crónica del siglo XIV sobre San Jorge en la Batalla de Alcoraz








jueves, 19 de abril de 2018

"...LO QUE CONSUELA Y GLORIFICA MI CORAZÓN."


   Continuando con el habitual esquema de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO dedicamos este día jueves a acompañar a Jesús Sacramentado, oculto en el Sagrario, donde se halla con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, según enseña la Doctrina Católica; aquellos que no tengan la gracia de tener cerca un templo, pueden viajar con el espíritu y la imaginación a aquél sagrario de su infancia o a otro que les movió al fervor... y una vez allí, situados de rodillas ante el tabernáculo, meditemos el gran Misterio Eucarístico y recemos para que nunca falten sacerdotes que nos traigan a Cristo Nuestro Señor al Altar...

   Para ayudarnos a meditar acerca del Misterio Eucarístico, usemos algunos extractos de "Un Llamamiento al Amor"; que te sirvan de provecho y de apostolado entre los tuyos si lo das a conocer...


          Yo soy el Amor. Mi Corazón no puede contener la llama que constantemente le devora. Yo amo a las almas hasta tal punto, que he dado la vida por ellas. Por su amor he querido quedarme prisionero en el Sagrario, y hace veinte siglos que permanezco allí noche y día, oculto bajo las especies de pan, escondido en la Hostia, soportando, por amor, el olvido, la soledad, los desprecios, blasfemias, ultrajes y sacrilegios. 




          El amor a las almas me impulsó a dejarles el sacramento de la Penitencia, para perdonarles, no una vez ni dos, sino cuantas veces necesiten recobrar la gracia. Allí las estoy esperando; allí deseo que vengan a lavarse de sus culpas, no con agua sino con Mi propia Sangre. En el transcurso de los siglos, he revelado de diferentes modos Mi Amor a los hombres y el deseo que me consume de su salvación. Les he dado conocer Mi propio Corazón. Esta devoción ha sido como una luz que ha iluminado al mundo y hoy es el medio de que se valen para mover los corazones la mayor parte de los que trabajan por extender Mi Reino.

           Ahora quiero algo más; sí, en retorno del amor que tengo a las almas, les pido que ellas me devuelvan amor; pero no es éste Mi único deseo; quiero que crean en Mi Misericordia, que lo esperen todo de Mi Bondad, que no duden nunca de Mi perdón.

           Esto es lo que quiero explicar a las almas; Yo enseñaré a los pecadores que la misericordia de Mi Corazón es inagotable; a las almas frías e indiferentes, que Mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas, que Mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por él llegarán con seguridad al término de la Bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del Mío; pero, sobre todo, que me den su confianza y no duden de Mi Misericordia. 

           ¡Es tan fácil esperarlo todo de Mi Corazón! Yo daré a conocer que Mi Obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la Eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona Mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorificarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica Mi Corazón. No importa que las almas sean débiles, Yo suplo lo que les falta.


Un Llamamiento al Amor
Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a Sor Josefa Menéndez






miércoles, 18 de abril de 2018

EL ROSARIO CARMELITA o Corona de Santa Brígida.


          Santa Teresa de Jesús, en las muchas andanzas por el territorio español para establecer sus conventos reformados, se hospedó varias veces en conventos de Monjas Brigidinas (de Santa Brígida) que tenían la costumbre de rezar un rosario compuesto por seis decenas. La Santa Carmelita, influenciada por estas religiosas, pasó también a rezarlo, razón por la cual, en el hábito de los hermanos de la rama descalza, pasó a usar la corona que se conoció como corona carmelita. Actualmente algunos frailes de la Antigua Observancia lo siguen usando.

         No podemos dejar de apuntar que cuando a Bernardette Soubirous, la joven vidente de Nuestra Señora en el pueblecito francés de Lourdes, le preguntaron cómo iba vestida la Virgen, precisó que la Señora llevaba "un rosario como el mío", o sea, una corona de Santa Brígida, un rosario de seis decenas, que era el que habitualmente llevaba consigo la niña.





MANERA DE REZAR 
EL ROSARIO CARMELITA 
O CORONA DE SANTA BRÍGIDA


          En cada Misterio se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Credo.

          Se finaliza rezando un Padrenuestro y tres Avemarías, para hacer un total de 63 Avemarías, por los 63 años que piadosamente se cree vivió la Virgen Nuestra Señora en la tierra y siete Padrenuestros en honor a Sus Siete Dolores principales.

         
     MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y Jueves)

1 ° Misterio: La Inmaculada Concepción de la Virgen María (Gn 3, 9-15)
2 ° Misterio: La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María (Lc 1, 26-38)
3 ° Misterio: La visita de María a su prima Santa Isabel (Lc 1, 39-45)
4 ° Misterio: El nacimiento de Jesús en Belén (Lc 2, 4-20)
5 ° Misterio: La Presentación del Niño Jesús en el Templo (Lc 2, 22-38)
6 ° Misterio: El reencuentro del Niño Jesús en el templo (Lc 2, 41-52)

     MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y Viernes)

1 ° Misterio: La Agonía de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto de los Olivos (Mc 14, 32-42)
2 ° Misterio: La flagelación de nuestro amado Redentor (Mc 15, 6-15)
3 ° Misterio: Nuestro Señor Jesús es coronado de espinas (Mt 27, 27-31)
4 ° Misterio: Nuestro Redentor Jesús carga con la Cruz hacia el Monte Calvario (Lc 23, 26-28)
5 ° Misterio: La Virgen María nos es dada como Madre (Jn 19, 25-27)
6 ° Misterio: La Muerte de Jesucristo Nuestro Señor en la Cruz (Mt 15, 35-38)


     MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles, Sábado y Domingo)

1 ° Misterio: La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (Mt 28, 1-6)
2 ° Misterio: La Ascensión de Jesús al Cielo (Lc 24, 36-51)
3 ° Misterio: La Venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico y María Santísima (Hch 2, 1-4)
4 ° Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo en cuerpo y alma (Col 3, 1-4)
5 ° Misterio: La Coronación de la Virgen María como Reina de Cielos y Tierra (Ap. 12, 1)
6 ° Misterio: El Patrocinio de Nuestra Señora sobre la Orden del Carmen (Mt 12, 46-50)








martes, 17 de abril de 2018

"DESEO QUE MI SANTA FAZ SEA HONRADA EN UNA MANERA PARTICULAR LOS MARTES"

    
       La Madre María Pierina, nacida en 1890, pertenecía a la Congregación de las Hijas de la Inmaculada Concepción; entre 1920 y 1940, fue agraciada con numerosas revelaciones privadas, donde Nuestro Señor compartió con ella Su deseo de ser honrado por medio de la Devoción a Su Santa Faz.


           "Deseo que Mi Rostro, que refleja los profundos dolores de Mi Alma, el Dolor y el Amor de Mi Corazón, sea mejor honrado: quien me contempla me consuela."

           "Cada vez que Mi Rostro es contemplado, derramaré Mi Amor en el corazón de aquellas personas y por medio de Mi Santa Faz, la salvación de muchas almas se alcanzará."

           "Las almas que contemplen Mi Faz participan de Mi Dolor. Ellas sienten la necesidad de amar y reparar. ¿No es ésta la verdadera devoción a Mi Corazón?"

           "Deseo que Mi Santa Faz sea honrada en una manera particular los Martes."




LA MEDALLA ESCAPULARIO
DE LA SANTA FAZ


               El Escapulario y la medalla de la Santa Faz llevan en el anverso la imagen del Divino Rostro de Jesús y escrito alrededor: Ilumina Domine Vultum Tuum super nos (Ilumina, Señor, Tu Rostro sobre nosotros); al reverso, una Hostia circundada por unos rayos y con la inscripción: Mane nobiscum Domine (Quédate con nosotros Señor). El Escapulario queda suplido por la medalla con las mismas promesas y favores.


LAS OCHO PROMESAS de Nuestro Señor
a los devotos de Su Santa Faz


1. Les concederé una contrición tan perfecta que sus pecados se cambiarán a Mi vista en joyas de oro precioso.

2. Ninguna de esas personas será jamás separada de Mí.

3. Ofreciendo Mi Rostro a Mi Padre, apaciguarán Su enojo y comprarán con ésta celestial moneda el perdón para los pobres pecadores.

4. Abriré Mi Boca para suplicar a Mi Padre que conceda todas las peticiones que me presenten.

5. Los iluminaré con Mi Luz. Los consumiré con Mi Amor, fructificaré sus buenas obras.

6. Ellos enjugarán, como la piadosa Verónica, por Mi adorable Faz ultrajada por el pecado, e imprimiré Mis divinas facciones en sus almas.

7. Al morir, renovaré en ellos la imagen de Dios manchada por el pecado.

8. Asemejándose a Mi Faz, brillarán más que muchos otros en la vida eterna y el brillo de Mi Faz les llenará de gozo.


          La fiesta de la Santa Faz es el martes de carnaval, o sea el martes antes del Miércoles de Ceniza. El Papa Pío XII confirmó dicha fiesta el 17 de Abril de 1958 y a su vez autorizó la Misa de la Santa Faz de Jesús para todas las diócesis y órdenes religiosas que pidan el Indulto de Roma para celebrarla.





lunes, 16 de abril de 2018

NUESTRO BLOG HERMANO: "PRÁCTICAS DE PIEDAD Y DEVOCIONARIO CATÓLICO"




          Para aquellos jóvenes y "niños grandes" que se acercan a estas humildes páginas, he querido dedicar el blog "Prácticas de Piedad y Devocionario Católico" donde -no tan rápido como quisiera- iré compartiendo aquellas oraciones y prácticas religiosas de nuestros mayores y que tanto le ayudaron a santificarse aún cuando muchos de nuestros abuelos, apenas sabían leer y escribir, pero por el contrario, eran doctos en el Amor a Dios y en la Doctrina Católica por la que regían sus vidas.

          Para los que os acercáis de nuevas por el mundo de la Tradición, os animo a visitar este sencillo blog y que lo leáis frecuentemente: os ayudará a memorizar el genuino Padrenuestro y una fórmula correcta para hacer el acto de contrición, entre otras prácticas, como el rezo del Santo Rosario.








LA CARIDAD NOS EXIGE REZAR POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


               Los días Lunes comenzamos la semana civil, la nueva jornada en el lugar de trabajo o en nuestro centro de estudios; si queremos santificar cada día, revisemos el esquema de vida de piedad que es "La Semana del Buen Cristiano" y tengamos por propósito meditar en la realidad del Purgatorio, de lo que allí se padece y cuánto podemos ayudar a las Almas que allí están purificándose...





          Confesemos que somos mendigos y que todos los dones de Dios son pura limosna de su misericordia.

          En las oscuridades del espíritu, en las miserias y peligros en que tenemos que vivir sólo hallamos un fundamento para nuestra esperanza, y es el levantar nuestros ojos a Dios y alcanzar de su misericordia por la oración nuestra salud eterna... Lo decía el rey Josafat: Puesto que ignoramos lo que debemos hacer, una sola cosa nos resta: volver los ojos a Ti.


          Muy bien sabe el Señor que nos es muy útil la necesidad de la oración, pues por ella nos conservamos humildes y nos ejercitamos en la confianza. Y por eso permite el Señor que nos asalten enemigos que con nuestras solas fuerzas no podemos vencer, para que recemos y por ese medio obtengamos la gracia divina que necesitamos. Conviene sobre todo que estemos persuadidos que nadie podrá vencer las tentaciones impuras de la carne si no se encomienda al Señor en el momento de la tentación.


          Que sea cosa buena y útil invocar a los Santos para que nos sirvan de intercesores y nos alcancen por los méritos de Jesucristo lo que por los nuestros no podemos obtener, es doctrina que no podernos negar, pues así lo declaró la Santa Iglesia en el Concilio de Trento.  


           Nadie osará negar que es bueno y útil acudir a las Almas Santas que en el mundo viven para que vengan en nuestra ayuda con sus plegarias.


          De la misma manera, siendo las Almas Benditas del Purgatorio tan amigas de Dios y estando, como están, confirmadas en gracia, parece que no hay razón ni impedimento que les estorbe rezar por nosotros… Puesto que están tan llenas de caridad, por seguro podemos tener que interceden por nosotros. 

           De Santa Catalina de Bolonia se lee que cuando deseaba alguna gracia recurría a las Ánimas Benditas, y al punto era escuchada: y afirmaba que no pocas gracias que por la intercesión de los Santos no había alcanzado, las había obtenido por medio de las Ánimas Benditas. Si, pues, deseamos nosotros la ayuda de sus oraciones, bueno será que procuremos nosotros socorrerlas con nuestras oraciones y buenas obras. Me atrevo a decir que no tan sólo es bueno, sino que es también muy justo, ya que es uno de los grandes deberes de todo cristiano. 

           Exige la caridad que socorramos a nuestros prójimos, cuando tienen necesidad de nuestra ayuda y nosotros por nuestra parte no tenemos grave impedimento en hacerlo. Pensemos que es cierto que aquellas Ánimas Benditas son prójimos nuestros, pues aunque murieron y ya no están en la presente vida, no por eso dejan de pertenecer, como nosotros, a la Comunión de los Santos.




San Alfonso María de Ligorio










domingo, 15 de abril de 2018

DOMINGO DEL BUEN PASTOR


          Este Domingo se designa con el nombre popular de "Domingo del Buen Pastor" porque, en la Misa, se lee la canción evangélica de San Juan donde nuestro propio Señor se llama de esta manera. Un vínculo misterioso une este texto a nuestro tiempo, porque es en estos días que el Salvador de los hombres, estableciendo y consolidando su Iglesia, comenzó a darle ese pastor que tendrá que gobernarla hasta la consumación de los siglos.

         



               En aquél tiempo dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. El mercenario, y quien no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, deja las ovejas y huye, y el lobo las muerde y dispersa. El mercenario huye porque es mercenario y no le importan las ovejas. 

              Yo soy el Buen Pastor y conozco a Mis ovejas, y Mis ovejas me conocen a Mí; como el Padre me conoce y yo conozco a su Padre; y por mis ovejas doy la vida. Y tengo otras ovejas que no son de este rebaño. También hay que reunirlas, y escucharán Mi voz, y sólo habrá un sólo rebaño y un sólo Pastor.


 (Evangelio según San Juan, capítulo 10, versículos del 11-16) 




sábado, 14 de abril de 2018

LA SABATINA A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


          LA SABATINA es como piadosamente se llama a las oraciones que se dedican a Nuestra Señora del Carmen los Sábados, por la Promesa que Ella misma pronunciara, asegurando la liberación del Purgatorio de los devotos de Su Escapulario el sábado siguiente a su muerte.



Acto de Consagración a Nuestra Señora la Virgen del Carmen

(Para ser realizado los Sábados, por aquellos que vestimos Su Bendito Escapulario)


Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.
Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 
Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 
Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.
Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos….Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad.
Así sea.

Antífona

Hoy recordamos a Nuestra Señora la Virgen María, Madre Hermosa del Carmelo. Hoy los hijos de Su amor cantamos Sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante Su pueblo como signo de esperanza y de consuelo.

Oración
Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






viernes, 13 de abril de 2018

SAN HERMENEGILDO, PATRÓN DE LA MONARQUÍA CATÓLICA




           San Hermenegildo fue un príncipe visigodo del siglo VI, hijo del rey Leovigildo y hermano de Recaredo, que fue famoso por enfrentarse militarmente a su padre, tras su conversión al catolicismo. Su padre, al igual que el resto de la península, era de religión arriana, herejía que ataca el dogma trinitario y niega la divinidad de Jesucristo. El conflicto armado comenzó allá por el año 581 y duró hasta el 584.

          San Hermenegildo, tras graves problemas durante toda la contienda a causa de la inferioridad numérica, se guarece en distintas fortalezas, todas ellas acaban siendo sitiadas por su padre. Después de huir hasta Sevilla, su padre Leovigildo consigue darle caza en la fortaleza de Osset. 

          Tras un año de asedio las tropas arresianas consiguen tomar el castillo y San Hermenegildo huye sin fuerza alguna a Córdoba donde pide refugio en la ciudad. Su hermano Recaredo, en nombre de su padre, ofrece a Hermenegildo conservar la vida si se entrega a las fuerzas de su padre. Tras dimes y diretes, su padre le da un ultimátum para que se arrepienta, pero San Hermenegildo rechaza la oferta por fidelidad al catolicismo, siendo decapitado por ello. San Hermenegildo, junto a San Fernando, es el Patrón de la Monarquía española.